. La incomprensión de Pedro lo
ubicaría en la esfera de aquellos que están del lado de los hombres y que piensan según
su lógica, y no según la de Dios.
En la perícopa se presenta la cuestión de la identidad de Jesús. Este averigua entre
sus discípulos sobre la opinión de los ἄνθρωποι (v. 27) y, a continuación, sobre la opinión
de ellos mismos (v. 29a). La primera respuesta (v. 28) refleja el desconcierto de la gente,
pero la segunda, dada por Pedro (v. 29b), presenta una confusión similar debido al tipo
de mesianismo que este espera, y justifica así la reprensión de Jesús hacia ellos para que
no dijesen nada sobre él (v. 30). Acto seguido, Jesús propone un estilo alternativo de
mesianismo: el del Hijo del hombre, que debe ser entregado, sufrir, ser ejecutado y
resucitar al tercer día (v. 31). Esta es, de acuerdo con la escena, la perspectiva divina (τὰ
τοῦ θεοῦ, cf. v. 33) sobre la identidad y el mesianismo de Jesús. El texto presenta una
alternativa sobre la forma de entender a Jesús que los discípulos, representados por Pedro,
no son capaces de comprender y que lleva a este último a reprender a Jesús (v. 32): Pedro
—y con él, los discípulos— adoptan la posición de los ἄνθρωποι, que no terminan de
comprender la identidad de Jesús. Finalmente, este reprende a Pedro (v.33a), pero
dándose vuelta previamente para mirar al resto de los discípulos, ya que la reprensión está
dirigida a todos: ser discípulo implica estar detrás de Jesús (ὕπαγε ὀπίσω μου, cf. Mc
1,17). Salir de esa posición sería adoptar la perspectiva humana, que equivale a la
perspectiva de Satanás, oponente de los planes de Dios. Frente a los discípulos —y,
lógicamente, frente a los lectores— se abren dos posibilidades, opuestas entre sí: la
perspectiva divina (τὰ τοῦ θεοῦ) o la humana (τὰ τῶν ἀνθρώπων), y tendrán que decidir
con cuál de ellas se comprometen, qué proyecto abrazan o qué lógica adoptan (φρονέω).
Podría decirse que uno de los principales temas del evangelio de Marcos es la
propuesta cristológica que realiza. Desde Mc 1,1, el narrador propone una frase inicial
que incluye el término χριστός. En adelante, en 1,2-15, el relato irá revelando a los
lectores aspectos vinculados a la identidad de Jesús, cuyo punto más alto se revela
mediante la voz del cielo que declara: σὺ εἶ ὁ υἱός μου ὁ ἀγαπητός (Mc 1,11). Sin
embargo, los personajes de la narración no cuentan con esa información y, en adelante,
uno de los hilos principales de la trama será si los personajes que forman parte del relato
serán capaces de comprender la identidad de Jesús. A lo largo de la primera parte del
evangelio (1,16-8,26), se presenta a Jesús como hacedor de varios milagros, curaciones y
exorcismos, lo que parece llevar a Pedro a declarar que Jesús es ὁ χριστός (8,29). Pero,
¿qué tipo de Cristo es el que Pedro ve en Jesús? ¿Es similar al de las expectativas
reflejadas en lo que dicen los ἄνθρωποι en 8,27b-28?
En la siguiente sección (8,27–10,52), el lector y los discípulos tomarán conocimiento
de que Jesús es Mesías, en tanto Hijo de hombre que es entregado para ser rechazado,
asesinado y resucitado, tal como quedará claro mediante los tres anuncios de la pasión
(8,31; 9,31; 10,33-34). Además, esa entrega y muerte son anticipadas como parte del
propósito divino (cf. δεῖ, 8,31), aspecto que parece ser incomprendido por Pedro en la
perícopa analizada (8,32b). Podría decirse, entonces, que la perícopa presenta dos
maneras opuestas de comprender a Jesús y su mesianismo. Por un lado, la manera
reflejada en la actitud de Pedro, que declara a Jesús como el Cristo, pero que no acepta