El relato de la maldición de Canaán (Gén 9,20-27) y la genealogía de Gén 10 nada tienen
que ver ni con el color de la piel ni con la esclavitud de pueblos africanos. Se limita
exclusivamente a Canaán y concierne a la pérdida de su territorio en favor de Israel. Pero
la transmutación de Canaán en Cam y la conexión genealógica establecida entre algunos
pueblos africanos y Cam en Gén 10,6 facilitó una corriente interpretativa que consideró
que la maldición se extendía a Cam y a todos sus descendientes de manera perpetua. De
este modo, se convirtió para algunos en el relato legitimador de la trata de negros.
En el ámbito virreinal español de los siglos XVI y XVII este relato, salvo algunas
excepciones, no se utilizó para justificar la esclavitud de negros o indios. Algo muy
parecido puede decirse de las alusiones, relecturas o reinterpretaciones realizadas por
dominicos españoles vinculados a las Indias. Francisco de Vitoria y Bartolomé de Las
Casas apenas aluden a él o a la genealogía de Gén 10 y, cuando lo hacen, lo es para
cuestionar el dominio de la Corona española sobre las Indias. Más aún, Las Casas
interpreta Gén 9,20-27 de una manera próxima a su sentido original, al considerarlo una
referencia a la posesión israelita del territorio cananeo.
Enrevesadas resultan las relecturas de otros dominicos. Francisco de la Cruz
sostiene, al menos según las actas del proceso inquisitorial al que se le sometió, que la
esclavitud de los negros se debió a una maldición divina y que su negritud es una señal
de la misma. Pero las actas no mencionan Gén 9,20-27 y sí una interpretación forzada y
confusa de la condición servil de Isacar según Gén 49,14-15, al que de la Cruz confunde
con Aser. Aunque de manera poco clara, esta parece ser la única interpretación realizada
por un dominico de este período que considera la esclavitud de los negros y el color de
su piel consecuencia de una maldición divina.
Gregorio García afirma que los negros son de condición servil por naturaleza, pero
no lo vincula a ninguna maldición divina. Por el contrario, describe positivamente a los
pueblos descendientes de Cam. Distinta es la interpretación realizada por Francisco
Núñez de la Vega. Considera a los indios, en particular determinados mexicas,
descendientes de un Cam mago e hipersexuado, cuya piel oscura es consecuencia de la
maldición. Pero no pretende con ello legitimar ni la esclavitud de los indios ni la de los
negros, sino descalificar, demonizándola, la religiosidad indígena precristiana.
En cambio, otros dominicos que de algún modo incursionan en la cuestión de la
esclavitud o el origen de los indios, como Tomás de Mercado, Diego Durán, Antonio de
Remesal o Reginaldo de Lizárraga, no mencionan Gén 9,20-27.
En definitiva, la interpretación de la maldición de Canaán/Cam realizada por
algunos dominicos de este período indiano no sigue necesariamente principios comunes,
pero, en su mayoría, salvo en el caso de Francisco de la Cruz, y con muchas dudas, está
alejada de toda interpretación justificadora de la esclavitud de los negros o, salvo en el
caso de Núñez, explicativa del color de su piel.