1
Relecturas de la maldición de Canaán/Cam (Gén 9,20-27) realizadas
por algunos dominicos en el contexto indiano durante los siglos XVI y
XVII: ¿Justificadoras de la esclavitud de los negros?
Rereadings of the curse of Canaan/Ham (Gen 9:20-27) by some Dominicans in
the Indian context during the 16th and 17th centuries: Do they justify the slavery
of blacks?
https://doi.org/10.46543/ISID.2534.1057
Juan Luis de León Azcárate
Facultad de Teología de la Universidad de Deusto
Bilbao, España
jleon@deusto.es
http://orcid.org/0000-0002-9574-1834
Resumen: Determinadas interpretaciones del relato de Gén 9,20-27 y de la genealogía de
pueblos de Gén 10 han pretendido justificar la esclavitud de los pueblos de piel negra. Se
trata de interpretaciones ajenas al sentido original de estos textos bíblicos, pero de
gravísimas consecuencias históricas. Este artículo hace un repaso por cómo algunos
dominicos de los siglos XVI y XVII vinculados a las Indias Occidentales interpretaron o
releyeron estos relatos con el fin de descubrir si participaron de algún modo o no de esta
corriente interpretativa esclavista.
Abstract: Certain interpretations of the story of Genesis 9:20-27 and the genealogy of
peoples in Genesis 10 have sought to justify the enslavement of black peoples. These
interpretations are alien to the original meaning of these biblical texts, but they have
extremely serious historical consequences. This article reviews how some Dominicans of
the 16th and 17th centuries, associated with the West Indies, interpreted or reread these
stories in order to discover whether or not they participated in any way in this current of
interpretation of slavery.
Palabras clave: Gén 9,20-27 y Gén 10, maldición de Canaán/Cam, esclavitud, negritud,
dominicos, interpretación bíblica
Keywords: Gen 9:20-27 and Gen 10, curse of Canaan/Cam, slavery, blackness,
Dominicans, biblical interpretation
Recibido: 28 de mayo de 2025
Aceptado: 13 de agosto de 2025
1. INTRODUCCIÓN
El relato de la maldición de Noé a Canaán (Gén 9,20-27) y la genealogía de naciones que
lo sigue (Gén 10) nada tienen que ver con planteamientos racistas, con la esclavitud ni
2
con el dominio de unos pueblos sobre otros, si bien apunta a la ocupación de Israel sobre
Canaán. La genealogía de pueblos de Gén 10, probablemente en sus orígenes
independiente del relato que la precede, no tiene más fin que mostrar que la bendición
divina de fecundidad se extiende a los pueblos y naciones. Sin embargo, el relato de
Gén 9,20-27, revertido en la maldición de Cam, ha servido en determinados ámbitos para
justificar la trata y esclavitud de los negros. Los orígenes de esta interpretación pueden
remontarse a la Antigüedad tardía y a la Edad Media. El apócrifo cristiano de origen sirio
La cueva de los tesoros
1
, del siglo IV d. C., es probablemente el testimonio más antiguo
que pone en conexión la maldición de Canaán (no Cam) con la negritud y la esclavitud.
Con las conquistas musulmanas en África y el consiguiente aumento de la esclavitud
negra en Oriente Próximo, la historia de Noé dio un nuevo giro. Ya no se dice que el
maldecido con la esclavitud sea simplemente el antepasado de los negros, como en La
cueva de los tesoros, sino que la negritud forma parte de la maldición, como se recogen
en algunas fuentes medievales musulmanas
2
. Pero conviene subrayar que no fueron estas
interpretaciones del relato bíblico las que dieron pie a la esclavitud y trata de negros, las
cuales ya existían desde mucho antes. Estas interpretaciones solo pretendían explicar, o
justificar, algo que ya se daba con aparente normalidad.
La exégesis actual ha interpretado este relato de distintas maneras. Así, por
ejemplo, se explica la maldición de Canaán como consecuencia del incesto de Cam con
su madre
3
, y hay quien sugiere que, en su forma original, se trataba de un relato etiológico
sobre la embriaguez de Cam, no de Noé, que explicaba la condición de servidumbre de
Canaán y los cananeos frente a los hijos de Cam, quienes, en esencia, representan al
imperio egipcio, contribuyendo así a la construcción de los “cananeos” como un “otro”
incestuoso e incivilizado
4
. Estas novedosas interpretaciones ayudan a comprender el texto
en sí mismo, pero son ajenas a esa corriente interpretativa que pretendía legitimar la
esclavitud de los pueblos de piel negra en la suposición de que los pueblos descendientes
de Cam mencionados en Gén 10,6 son de piel oscura, de modo que, fruto de la maldición
paterna (la cual, según el propio relato, sólo se dirigía contra Canaán, pero no contra
Cam), sus habitantes debían servir a Sem y Jafet y a sus descendientes perpetuamente
(Gén 9,25).
En este trabajo se analiza la interpretación que de Gén 9,20-27 hicieron algunos
dominicos de los siglos XVI y XVII vinculados directa o indirectamente con el Nuevo
Mundo o Indias Occidentales
5
.
1
ANÓNIMO, La cueva de los tesoros. Introducción, traducción y notas por Pilar González
Casado, Madrid, Ciudad Nueva, 2004.
2
Cf. Jean-Fréderic SCHAUB – Silvia SEBASTIANI, Raza e historia en las sociedades
occidentales (siglos XV-XVIII), Valencia, Publicacions de la Universitat de València (2025)
272-275 [original francés de 2021].
3
Cf. Frederick W. BASSETT, “Noah’s Nakedness and the Curse of Canaan: A Case of Incest?”,
Vetus Testamentum 21 (1971) 232-237, https://doi.org/10.2307/1517286; John Sietze
BERGSMA – Scott Walker HAHN, “Noah’s Nakedness and the Curse on Canaan (Gn 9: 20-
27)”, Journal of Biblical Literature 124 (2005) 25-40, https://doi.org/10.2307/30040989.
4
David FRANKEL, “Noah’s Drunkenness and the Curse of Canaan: A New Approach”, Journal
of Biblical Literature 140 (2021) 49-68, https://doi.org/10.15699/jbl.1401.2021.3.
5
No se pretende mostrar aquí que estas interpretaciones difieran sustancialmente de las que
pudieran ofrecer otras órdenes religiosas o colectivos de la época. Para una presentación más
amplia de cómo fue interpretado este relato en los cronistas y misioneros de Indias españoles
de los siglos XVI y XVII, véase Juan Luis DE LEÓN AZCÁRATE, “¿Maldijo Noé a los indios y
negros a través de Canaán?”, Helmántica 69 (2018) 95-124,
https://doi.org/10.36576/summa.99027. Fuera del ámbito de lengua española ha sido un tema
muy estudiado, destacando los siguientes estudios: Stephen R. HAYNES, Noah’s Curse: The
3
2. INTERPRETACIONES NO ESCLAVISTAS DE GÉN 9,20-27 Y GÉN 10: FRANCISCO DE
VITORIA Y BARTOLOMÉ DE LAS CASAS
Estos insignes dominicos del siglo XVI no prestaron especial atención al relato de la
maldición de Canaán/Cam, pero sí a la genealogía de pueblos de Gén 10. Francisco de
Vitoria, preocupado por la cuestión de la legitimidad del dominio de la Corona española
sobre los indios, en su Relección primera sobre los indios recientemente descubiertos
(1538-1539), sostiene que, antes de la llegada de los españoles, los indios ya eran
verdaderos señores, pública y privadamente, y concluye que el emperador no es señor de
todo el orbe por ninguna forma de derecho, sea divino, natural o humano. Por derecho
divino no había un señor del mundo antes de la llegada de Cristo, y se apoya en algunas
citas bíblicas (Rom 13,1; Prov 8,15; Dt 17,15). Recurre también a los descendientes de
Noé, pero sin alusión alguna a Gén 9,20-27. Vitoria sostiene que estos dividieron las
gentes y regiones (Gén 9,28; 10,8-9; 13,9-10), y utiliza la tabla de las naciones de Gén 10
como prueba de que las diferentes regiones del mundo eran gobernadas por distintos
señores, alguno de ellos, caso de Nemrod, ejerciendo el poder de forma tiránica:
Por eso en el Génesis se refiere que las regiones y naciones fueron divididas por los
descendientes de Noé, bien sea que en algunas regiones comenzó a haber señores
valiéndose de la tiranía, como parece fue el caso de Nemrod, del que se dice en el Génesis
que fue el primero que comenzó a ser poderoso en la tierra
6
; o bien que, reuniéndose
muchos en un lugar para formar una república nombraron de común acuerdo un príncipe
(Relección primera sobre los indios recientemente descubiertos, segunda parte, 1)
7
.
Vitoria interpreta que, a tenor de Gén 10, el emperador no puede arrogarse el dominio
del mundo, ni siquiera el de los bárbaros. Lejos de justificar el dominio o esclavitud de
unos pueblos sobre otros, esta lista de pueblos descendientes de los hijos de Noé sirve a
Vitoria para mostrar que antes de la llegada de Cristo ningún emperador tenía el dominio
universal y que debe respetarse su legítimo autogobierno al margen de imposiciones como
la de Nemrod.
Caso particular fue el de Bartolomé de Las Casas. Indiscutible defensor de los indios,
sin embargo, su biografía se vio empañada por una polémica que pretendió convertirle en
un legitimador de la trata de negros
8
. En 1517, Las Casas compareció ante Carlos V y le
Biblical Justification of American Slavery, Oxford, Oxford University Press, 2002; David M.
GOLDENBERG, The Curse of Ham: Race and Slavery in Early Judaism, Christianity, and
Islam, Princeton, Princeton University Press, 2003; David M. GOLDENBERG, Black and Slave.
The Origins and History of the Curse of Ham, Berlin – Boston, Walter de Gruyter, 2017,
https://doi.org/10.1515/9783110522471; David M. WHITFORD, The Curse of Ham in the Early
Modern Era. The Bible and the Justifications for Slavery, Farnham – Barlington, Ashgate,
2009.
6
Gén 10,8-9.
7
Francisco DE VITORIA, Sobre el poder civil. Sobre los indios. Sobre el derecho de la guerra.
Estudio preliminar, traducción y notas de Luis FRAYLE DELGADO, Madrid, Tecnos, 1998, 92.
8
Sobre la “leyenda negra” que convirtió a Bartolomé de Las Casas en el impulsor de la
esclavitud de los negros y su refutación, véase Isacio PÉREZ FERNÁNDEZ, Bartolomé de Las
Casas ¿contra los negros? Revisión de una leyenda, Madrid-México, Editorial Mundo Negro-
Ediciones Esquila, S.A. de C.V., 1991. Véase también Victorien LAVOU ZOUNGBO (ed.), Las
Casas face l’esclavage des noirs: vision critique du onzième remède (1516), Perpignan,
Centre de Recherches Ibériques et Latino-Américaines, Université, 2001.
4
imploró que salvara a los indios que todavía quedaban en La Española
9
. En sus primeros
memoriales de 1516 y 1518, y en una misiva al Consejo de Indias de 20 de enero de 1531,
sugiere traer esclavos de España para realizar ciertas actividades que hasta entonces se
encomendaban a los indios. Sin embargo, Las Casas no pretendió ser un legitimador de
la esclavitud africana y se arrepintió de sus propuestas iniciales. Refutó los argumentos
del obispo franciscano de Tierra Firme, fray Juan Cabedo, quien sí defendía que los indios
(y cabe pensar que también los negros) eran “siervos a natura” en base al pensamiento
de Aristóteles
10
. Poco antes de morir, Cabedo hizo un memorial reconociendo los
agravios que él mismo había hecho a los indios y dando la razón al dominico
11
.
Las Casas no alude expresamente a Gén 9,25-27, pero en el primer capítulo del libro I
de su Historia de las Indias deja claro que es un misterio por qué Dios tardó tanto tiempo
en dar a conocer la existencia de algunas naciones, refiriéndose a las Indias, pero que este
hecho, que supuso el abandono en la oscuridad de las mismas al no tener oportunidad de
conocer el cristianismo, sirve para subrayar aún más la misericordia divina, de la cual
ninguna nación queda excluida, porque todas están llamadas a la salvación. En esta misma
obra dedica los capítulos del XVII al XXVII a describir las incursiones portuguesas en
África, particularmente en Guinea, y su tráfico de esclavos
12
. En ellos denuncia la
esclavitud, así como la pretensión de justificarla en base a la infidelidad:
Y esta es la ceguedad, como arriba tocamos, que ha caído en los cristianos mundanos, creer
que por ser infieles los que no son bautizados, luego les es lícito saltearlos, robarlos,
cautivarlos y matarlos; ciertamente, aunque aquéllos eran moros, no los habían de cautivar,
ni robar, ni saltear, pues no eran de los que por las partes de la Berbería y Levante infestan
y hacen daño a la cristiandad, y eran otras gentes éstas, diferentes de aquéllas, en provincias
y en condición muy distantes; y bastaba no tener nuestras tierras, como no lo eran las de
Etiopía, ni hacernos guerra, ni serles posible hacerla, ni sernos en cargo en otra manera,
para ser aquellos portugueses, de necesidad de salvarse, obligados a no guerrearlos, ni
saltearlos, ni hacerles daño alguno, sino a tratar con ellos pacíficamente, dándoles ejemplo
de cristiandad, para que desde luego que veían aquellos hombres con título de cristianos,
amasen la religión cristiana y a Jesucristo, que es en ella adorado, y no darles causa con
obras de sí mismas tan malas, hechas contra quien no se las había merecido, que
9
Antonio de HERRERA, Historia general (1601) década I, libro IX, cap. V, se hace eco de que
a instancia de los dominicos el rey ordenó tratar bien a los indios y que fueran sustituidos por
negros de Guinea porque, señala Herrera, un negro hacía el trabajo de cuatro indios.
10
Política, 1255a1-2. ARISTÓTELES, Política. Introducción, traducción y notas de Manuela
García Valdés (Biblioteca Clásica Gredos 116), Madrid, Editorial Gredos, 1988.
11
Cf. Bartolomé de LAS CASAS, Historia de las Indias, III, 148-152.
12
Sobre esta sección, véase Isacio PÉREZ FERNÁNDEZ, Bartolomé de las Casas, Brevísima
Relación de la destrucción de África. Preludio de la destrucción de África. Primera defensa
de los guanches y negros contra su esclavización, Salamanca, Editorial San Esteban, 1989.
Las fuentes de las que Las Casas se sirvió fueron diversas crónicas portuguesas, entre la que
cabe destacar la de Gomes Eannes DE ZURARA, Crónica dos feitos da Guiné, publicada en
1453, la cual vincula expresamente en el capítulo 16 la maldición de Cam con la negritud y la
esclavitud; cf. Gomes Eannes DE ZURARA, Chronica do descobrimento e conquista de Guiné
fielmente trasladada do manuscrito original contemporâneo, que se conserva na Bibliotheca
Real de Pariz, per diligencia do Visconde da Carreira, Publicada por J. P. Aillaud, Pariz 1841.
La literatura misionera de los siglos XVI y XVII relativa a la región centro-occidental africana
compartía, al menos en parte, el tópico de la maldición de Cam, como muestra Carlos
ALMEIDA, “«Habitantes desta negra Etiópia, descendentes de Ham» – a maldição de Ham na
literatura missionária sobre a região centro-ocidental do continente africano (sécs. XVI-XVII)”,
Estudos Ibero-Americanos 44 (2018) 409-420, https://doi.org/10.15448/1980-
864x.2018.3.29579.
5
aborreciesen a Cristo y a sus cultores, con razonable causa (Bartolomé de Las Casas,
Historia de las Indias, I, XXII)
13
.
Sirviéndose de Eclo 34,18-20, cita que condena las ofrendas a Dios de quienes
cometen injusticias, denuncia la hipocresía de ofrecer a la Iglesia parte del botín
conseguido del tráfico de esclavos (I, XXIV), y defiende “que a ningún infiel, sea moro,
alárabe, turco, tártaro o indio o de otra cualquiera especie” (I, XXV) se le puede hacer
guerra o maltrato alguno, si no es por alguna de estas tres causas justas: hacen la guerra a
los reinos cristianos, persiguen o impiden la propagación de la fe cristiana, o retienen
bienes y ocupan territorios cristianos. Concluye que en el caso de la trata de negros no se
da ninguna de estas causas.
En su argumentación contra la trata de negros Las Casas no menciona la maldición de
Canaán/Cam. Sí lo hará, por el contrario, en sus obras directamente enfocadas a defender
a los indios, si bien será una referencia secundaria dentro de un amplio repertorio bíblico.
Alude a la maldición de Cam (no a Canaán) en su Apología. para denunciar que Cam
invadió los territorios de su hermano Sem, lo que motivará tiempo después el castigo de
Dios: el exterminio de los hijos de Cam y la ocupación israelita de Canaán. Con ello Las
Casas da a entender que la Corona española no tiene derecho a invadir las Indias de igual
modo que tampoco lo tuvo Cam, so pena del castigo divino. En su interpretación Las
Casas no vincula este relato a la esclavitud ni al color de la piel. En cambio, sí comparte
algunas tradiciones antiguas, de origen rabínico, pero sin fundamento bíblico, relativas a
la figura de Cam, como su consideración de mago nigromántico y castrador de su padre
Noé
14
. Interpreta, aproximándose al sentido original del relato bíblico, que Gén 9,25-27
alude al legítimo dominio de los israelitas sobre Canaán, pero entendido como una
reversión o recuperación del territorio:
El padre Noé había exigido de éstos el juramento de que ninguno de ellos invadiría la tierra
que por suerte a los otros les hubiera tocado; y el que transgrediera el precepto de tal
juramento, en virtud de éste, él y toda su descendencia serían exterminados. Así los hijos
de Sem poseyeron por largo tiempo aquella región. Después los hijos de Cam, a quien el
padre Noé maldijo, (llamados cananeos), invadieron aquella región, expulsaron de ella por
la fuerza a los hijos de Sem y se apoderaron de sus provincias. Así el Señor, que es paciente,
dio a los hijos de Cam tiempo para arrepentirse y restituir a los hijos de Sem la herencia
que a éstos pertenecía; pero los cananeos no quisieron arrepentirse, por lo que Dios, que es
justo, después de muchas generaciones, vengó la injuria que los semitas habían sufrido por
parte de los cananeos y exterminó la progenie de Cam de acuerdo con el juramento hecho
por los hijos de Noé. Así la descendencia de Sem, esto es, los Hijos de Israel, tomaron
posesión de su propio territorio (Apología, cap. 13, 70v)
15
.
13
Bartolomé de LAS CASAS, Obras completas. 3. Historia de las Indias. Primera edición crítica.
Transcripción del texto autógrafo por Miguel Ángel Medina; fijación de las fuentes
bibliográficas por Jesús Ángel Barreda; estudio preliminar y análisis crítico por Isacio Pérez
Fernández, Madrid, Alianza Editorial, 1994.
14
La emasculación de Noé por parte de Cam se remonta a la literatura rabínica; cf. Targum
Pseudo-Jonatán Gén 9,24 y Génesis Rabbah XXXVI, 7. Pirqué de Rabbí Eliezer, 23,4, la
atribuye a Canaán, no a Cam. En 1586, el sacerdote Miguel CABELLO VALBOA, Miscelánea
Antártica. Edición de Isaías Lerner, Sevilla, Fundación José Manuel Lara, 2011, también
menciona estos rasgos apócrifos relativos a Cam, pero señala que el maldecido fue Canaán y
limita su maldición a la ocupación del territorio cananeo por parte de Israel (I,11).
15
Bartolomé de LAS CASAS, Obras completas. 9. Apología. Edición de Ángel Losada, Madrid,
Alianza Editorial 1989.
6
En el capítulo 75 de su Apologética Historia Sumaria
16
, Las Casas vuelve a aludir a la
maldición de Cam, únicamente para referirse a la idolatría de los egipcios. Siguiendo a
san Agustín
17
, Las Casas sostendrá que los hijos de Cam fueron la primera generación
que ignoró a Dios y pobló Egipto. No hay más rastros de la maldición de Cam a lo largo
de su prolija obra literaria, ni siquiera en aquellas obras que tratan expresamente la
cuestión de la esclavitud, como el Tratado sobre los indios que han sido hechos esclavos
(1552)
18
.
Un año después de la publicación de este tratado, el nombre de Las Casas aparecerá
entreverado en una de las primeras conexiones más claras que establece un cronista de
Indias español entre la maldición de Cam y la esclavitud. Francisco López de Gómara, en
su Historia general de las Indias, en un capítulo de significativo título “De la libertad de
los indios”, sostiene que algunos indios pueden considerarse herederos de la maldición
de Cam, incluso más pecadores que él, y consecuentemente, esclavizados. La esclavitud
de los indios únicamente la refiere a los caribes, quienes, por sus malas costumbres,
sodomía y antropofagia, fueron inicialmente condenados a “servidumbre” por iniciativa
del dominico fray Tomás Ortiz
19
, aunque luego liberados por Carlos I a instancias de las
presiones de nuevos informes de los dominicos
20
y del Consejo de Indias. Aquí menciona
a Las Casas como defensor de los indios:
Fray García de Loaisa dio grandísimo crédito a fray Tomás Ortiz y a los otros frailes de su
orden; por lo cual el emperador, con acuerdo del Consejo de Indias, declaró que fuesen
esclavos, estando en Madrid, el año de 25. Mudaron de parecer los frailes dominicos.
Reprendían mucho la servidumbre de indios en los púlpitos y escuelas, por donde se tomó
otra información sobre esta materia el año de 31, y fray Rodrigo Minaya procuró mucho la
libertad de los indios, y sacó una bula del papa Paulo III en declaración que los indios eran
hombres y no bestias, libres y no esclavos. Insistió después en esto fray Bartolomé de las
Casas, y mandó el emperador al doctor Figueroa tomar otras informaciones de religiosos,
letrados y gobernadores de Indias que había en corte, por los cuales, y por otras muchas
razones que dieron los trece que ordenaron las ordenanzas, de las cuales ya en otra parte se
dijo, libertó el emperador los indios, mandando, so gravísimas penas, que nadie los haga
esclavos, y así se guarda y cumple. […] y Dios quizá permitió la servidumbre y trabajo de
16
Bartolomé de LAS CASAS, Obras completas. 7. Apologética Historia Sumaria II. Edición de
Vidal Abril Castelló, Jesús A. Barreda, Berta Ares Queija y Miguel J. Abril Stoffels, Madrid,
Alianza Editorial,1992.
17
San AGUSTÍN, De civitate Dei, libro 16, cap. 11; Obras de San Agustín. Edición bilingüe. Tomo
XVI. La Ciudad de Dios. Edición preparada por el padre José Morán, O.S.A., Madrid,
Biblioteca de Autores Cristianos, 1958.
18
Bartolomé de LAS CASAS, Obras completas.10. Tratados de 1552. Impresos por Las Casas en
Sevilla. Edición de Ramón Hernández, O. P. y Lorenzo Galmés, O. P., Madrid, Alianza
Editorial, 1992.
19
La polémica de este fraile fue en 1520 con los indios de Chiribichí, de Cumaná. No obstante,
esto no impidió que asumiera el oficio de protector de indios, si bien su ejercicio estuvo muy
marcado por los intereses del gobernador García de Lerma; cf. Carlos HINESTROZA
GONZÁLEZ, “«Y se guarde con ellos las leyes y ordenanzas para su buen tratamiento»: fray
Tomás Ortiz, un caso ilustrativo del oficio de protector de indios en la gobernación de Santa
Marta, 1529-1531”, Autoctonía 6 (2022) 330-355, https://doi.org/10.23854/autoc.v6i2.259.
20
Sobre la defensa de los indios realizada por los dominicos desde épocas muy tempranas,
véanse Miguel Ángel MEDINA, Los dominicos en América. Presencia y actuación de los
dominicos en la América colonial española de los siglos XVI-XIX, Madrid, Colección Mapfre
1492, 1992; Ramón María SERRERA, “Los dominicos, pioneros en la defensa de la dignidad
del indígena americano (1511-1542)”, Isidorianum 31 (2022) 133-158,
https://doi.org/10.46543/isid.2231.1007.
7
estas gentes de pecados para su castigo, ca menos pecó Cam contra su padre Noé que estos
indios contra Dios, y fueron sus hijos y descendientes esclavos por maldición (Francisco
López de Gómara, Historia general de las Indias, CCXVII)
21
.
López de Gómara no justifica la servidumbre de los caribes en base a la maldición de
Cam; simplemente establece una analogía, que no deja de ser potencialmente peligrosa,
entre la supuesta reducción a la esclavitud de los descendientes de Cam, debido a su
comportamiento, y el comportamiento antropofágico y sodomita de los caribes, a sus ojos
mucho más grave. Resulta interesante que no vincula esta maldición con el color de la
piel, porque entiende, positivamente, que la diversidad de colores en las poblaciones
humanas es una obra maravillosa de Dios
22
. Finalmente, subraya el protagonismo de
Bartolomé de Las Casas, junto con otros dominicos, en la defensa de los indios,
desvinculándolo de toda tesis proesclavista.
En definitiva, ni Vitoria ni Las Casas relacionan Gén 9,20-27 ni la genealogía de Gén
10 con la esclavitud de pueblo o grupo étnico alguno. Para Vitoria, la genealogía de Gén
10 deslegitima la pretensión de universalidad de cualquier Imperio que no sea el de Cristo,
y, para Las Casas, la maldición de Cam explica fundamentalmente la posesión de Canaán
por parte de los israelitas como castigo divino por su usurpación de tierras que pertenecían
a Sem, lo que debiera servir de advertencia para la Corona española.
3. NEGRITUD Y ESCLAVITUD COMO MALDICIÓN DIVINA: FRANCISCO DE LA CRUZ
Un caso particular y dramático fue el de fray Francisco de la Cruz (1529-1578 d. C.),
teólogo y predicador dominico en un principio muy próximo a las ideas de Las Casas,
que llegó a ocupar el cargo de rector de la Universidad de Lima (1566-1569). Sirviéndose
de la Inquisición, el virrey Francisco de Toledo castigó en él a los dominicos lascasistas
23
.
De mentalidad milenarista, mezclada con ideas extravagantes de muy variada índole, de
la Cruz pudo ser visto como una amenaza potencial para el orden político y religioso
establecido en las Indias. Fue procesado y declarado “hereje pertinaz, heresiarca,
dogmatizador y enseñador de nueva secta y errores”. Se le condenó a la hoguera por sus
declaraciones sobre la decadencia del catolicismo en Europa y sus particulares teorías
sobre la labor misionera y el origen judaico de los indígenas.
En las actas del proceso se recogen proposiciones del dominico como las
siguientes: “Que las Indias son el pueblo de Israel y que este confesante ha de ser Sumo
Pontífice y Rey de Israel” (II, 1231-1232); “Cristo ha de reinar y gobernar de aquí
adelante en Israel como gobernaba en tiempo de Moisés y de Samuel y de otros profetas
21
Francisco LÓPEZ DE GÓMARA, Historia general de las Indias y vida de Hernán Cortés.
Prólogo y cronología Jorge Gurría Lacroix, Caracas, Biblioteca Ayacucho 1979. En 1628
Juan de SOLÓRZANO Y PEREIDA, De Indiarum Iure, libro I, cap. X, n. 35, alude a esta misma
cita de López de Gómara para decir que éste “sostiene que los peruanos descienden de Cam y
que son herederos de la maldición divina contra Cam”; cf. Juan de SOLÓRZANO Y PEREIDA,
De Indiarum iure (Liber I: De inquisitione Indiarum) por Carlos Baciero, L. Baciero, Ana
María. Barrero, Jesús María. García Añoveros, José María Soto, Madrid, Consejo Superior
de Investigaciones Científicas 2001. Propiamente, López de Gómara se refería a los indios
caribes, no a los del Perú.
22
LÓPEZ DE GÓMARA, Historia general de las Indias, CCXVI.
23
Como sostienen, entre otros, Vidal ABRIL, “Francisco de La Cruz, la utopía lascasista y la
contrarreforma virreinal inquisitorial. Lima, 1572-1573”, Cuadernos para la historia de la
evangelización en América Latina 3 (1988) 9-67; Pedro GUIBOVICH, “Proyecto colonial y
control ideológico. El establecimiento de la Inquisición en el Perú”, Apuntes 35 (1994) 109-
116, https://doi.org/10.21678/apuntes.35.407.
8
que tenían el poder de Rey y de Papa” (II, 1437)
24
. De la Cruz sostiene que los indios
proceden del pueblo de Israel y, en particular, los incas de la tribu de Judá
25
; más aún, la
Iglesia europea será destruida y la Iglesia verdadera se fundará sobre el nuevo Israel que
son las Indias
26
. Esta consideración de los indios como descendientes de Israel los
emparenta con Sem, lo que les aleja de la maldición noáquica contra Canaán/Cam
27
.
Esto no impide que en el imaginario del religioso la suerte de la población de piel
negra sea muy distinta a la de los indios, estos últimos de razón limitada y pecados
veniales. Según recogen las actas, el dominico defiende que la esclavitud de los negros
es un justo castigo divino debido a los pecados de sus padres, y el color de su piel señal
de ello. Según esta interpretación, negritud y esclavitud son consecuencia de la maldición
divina
28
. Sin embargo, y siguiendo la parquedad de las proposiciones de las actas, de la
Cruz no se apoyará en la maldición de Cam/Canaán, inédita en las actas, sino en una
confusa interpretación de Gén 49,14-15. En estos versículos, Jacob describe a su hijo
Isacar como “asno robusto”, pero de la Cruz lo confunde con “Aser”:
111. Que los indios, hablando en general, no tienen entero uso de razón por ahora; y que
pocos de ellos hacen pecados que sean mortales, hablando de los indios que no han tratado
con españoles; y que fue providencia de Dios quitar a los indios la entereza de juicio y
razón después que se apartaron de la Tierra de Promisión, porque ellos habían de idolatrar
así como así; y no teniendo uso de razón entero, son sus pecados (regularmente hablando)
veniales. 112. Que los negros son juntamente [justamente] cautivos por justa sentencia de
Dios por pecados de sus padres, y que en señal de esto les dio Dios aquel color; y son de la
tribu de Aser. (Primeras proposiciones realizadas por fray Francisco de la Cruz, en la
24
Citado por Vidal ABRIL CASTELLÓ – Miguel J. ABRIL STOFFELS, Francisco de la Cruz.
Inquisición, Actas II-1. Del mito bíblico a la utopía indiana y andina, Madrid, Consejo
Superior de Investigaciones Científicas, 1996, 27.
25
Auto de fe: sumario y sentencia del proceso contra Francisco de la Cruz [13-4-1578]; cf. Vidal
ABRIL CASTELLÓ – Miguel J. ABRIL STOFFELS, Francisco de la Cruz. Inquisición, Actas II-
2. Derecho y moral, teología y política en el trasplante a Iberoamérica del Santo Oficio
español (La Junta Magna de 1568 y la política indiana de Felipe II), Madrid, Consejo Superior
de Investigaciones Científicas, 1997, 1627.
26
Primeras proposiciones realizadas por fray Francisco de la Cruz, en la Ciudad de los Reyes,
a 23 de enero de 1576, estando los inquisidores licenciados Cerezuela y Ulloa, proposiciones
121. Proposiciones tomadas de ABRIL CASTELLÓ – ABRIL STOFFELS, Francisco de la Cruz.
Inquisición, Actas II-2, 1327. Véase también Elise BARTOSIK-VÉLEZ, “Fray Francisco de la
Cruz and translatio imperii”, Colonial Latin American Review 30 (2021) 25-43,
https://doi.org/10.1080/10609164.2020.1865722.
27
En 1581 el dominico Diego DURÁN, Historia de las Indias de Nueva España e islas de tierra
firme. Estudio preliminar de Rosa CAMELO y José Rubén ROMERO, México, 2 vols., Consejo
Natural para la Cultura y las Artes, 2002, también sostuvo el origen judío de los indios y
defendió que eran hijos de Dios y participaban del plan divino de salvación, pero no menciona
la maldición de Canaán/Cam. Véase Sergio Ángel VÁSQUEZ GALICIA, “Los indios del Nuevo
Mundo en el esquema cristiano de la historia universal según fray Diego Durán”, Revista de
Historia de América 158 (2020) 13-40, https://doi.org/10.35424/rha.158.2020.475.
28
Lo que GOLDENBERG, Black and Slave, 87-104, denomina “dual curse”. Otro dominico
contemporáneo a de la Cruz, pero ejerciendo su ministerio en la Ciudad de México, fray Tomás
de MERCADO, Suma de tratos y contratos. Edición de Nicolás Sánchez-Albornoz, Madrid,
Instituto de Estudios Fiscales, Ministerio de Economía y Hacienda, 1977, no menciona en esta
obra de 1571, donde critica hasta cierto punto la esclavitud, la maldición de Canaán/Cam.
9
Ciudad de los Reyes, a 23 de enero de 1576, estando los inquisidores licenciados Cerezuela
y Ulloa, proposiciones 111 y 112)
29
.
En su sentido propio Gén 49 es un discurso de despedida de Jacob antes de morir, en
el que el patriarca revela lo que será cada uno de sus hijos, a su vez epónimos de las tribus
de Israel. Reciben encomios y reproches. De Isacar (Aser para de la Cruz) se dice que es
un asno robusto (Gén 49,14-15). Es descrito tumbado a la entrada del aprisco y se le
vaticina la pesada tarea de la carga, lo que parece ser una crítica contra él. Pese a la
fecundidad de la tierra que habita, Yizreel no pudo ser conquistada por los israelitas y fue
dominada por los cananeos (véase Jue 1,27-28), de modo que Isacar estará sometido y
tendrá que realizar trabajos forzados
30
. Estos versículos en modo alguno justifican la
esclavitud de los negros.
El laconismo de la proposición recogida en el acta no permite esclarecer el sentido que
quiso dar de la Cruz a Gén 49,14-15. Es muy difícil que estos versículos le permitieran
justificar la maldición dual (esclavitud y negritud unidas), pero quizá pretendía mostrar
que los negros no pueden ser libres porque, de serlo, se harían problemáticos. Es posible
que entendiera que servir iría mejor con su condición, del mismo modo que la
servidumbre estaba en la naturaleza de Isacar. Pero si, como postula el dominico, los
negros pertenecen a la tribu de Aser/Isacar, esto significa que son descendientes de Sem,
lo que infirma una hipotética conexión genealógica con Cam/Canaán. Realmente no
queda claro a qué texto bíblico se refiere, si es que su fuente es la Biblia, cuando señala
que el color negro fue la señal de su maldición. En todo caso, esta podría ser una de las
primeras interpretaciones, sino la primera, realizada por un escritor de Indias español que
establece que la negritud y la esclavitud son, conjuntamente, consecuencia de una
maldición divina.
4. LOS NEGROS, SIERVOS POR NATURALEZA, PERO NO POR LA MALDICIÓN DE CAM:
GREGORIO GARCÍA
El dominico fray Gregorio García, presente en Nueva España pero principalmente en el
virreinato del Perú, publicó en 1607 una obra sobre las diversas teorías que circulaban en
su época acerca del origen de los indios, El origen de los indios de el Nuevo Mundo e
Indias occidentales. Probablemente, fue la obra sobre esta cuestión más completa y
erudita de los siglos XVI y XVII
31
. En ella García describe y discute once opiniones
29
Proposiciones tomadas de ABRIL CASTELLÓ – ABRIL STOFFELS, Francisco de la Cruz.
Inquisición, Actas II-2,1327.
30
Desde un punto de vista histórico y arqueológico, se considera que estos versículos son una
referencia a que la tribu de Isacar estaría al servicio de algún monarca del Reino del Norte,
quizás del rey Omrí, o incluso que Isacar no estaría sometido al “trabajo forzado” por los
propios israelitas, sino por Tiro y Sidón, en una época de tensas relaciones entre Israel y
Fenicia. En ese caso, los versículos serían una crítica o denuncia contra grupos o tribus del
interior de Israel que se estaban alejando de Samaría hacia Tiro y Sidón donde, atraídos por
las riquezas marítimas, eran reclutados para el trabajo forzado. Sobre esta cuestión, véase José
ADEMAR KAEFER, Un pueblo libre y sin reyes. La función de Gn 49 y Dt 33 en la composición
del Pentateuco, Estella, Verbo Divino, 2006, 135-147.
31
Como sostiene Jesús María GARCÍA AÑOVEROS, “Opiniones y reflexiones de tres clásicos
hispanos, José de Acosta (1590), fray Juan de Torquemada (1615) y Juan de Solórzano y
Pereira (1647), acerca de la procedencia de los indios del Nuevo Mundo”, en Carlos BACEIRO
– Ana María BARRERO – Pedro BORGES – Jesús María GARCÍA AÑOVEROS – José María SOTO
RÁBANOS (eds.), Gregorio García. Origen de los indios del nuevo mundo e indias occidentales
10
distintas sobre el origen de los indios: 1) los primeros pobladores vinieron por mar gracias
a sus dotes de navegación; 2) y 3) describe la opinión del jesuita José de Acosta: llegaron
por mar empujados por tormentas o a través de tierra firme; 4) origen cartaginense; 5)
procedentes de las diez tribus perdidas de Israel; 6) “del linaje de Ofir, hijo de Lectan”;
7) de la Atlántida; 8) de Europa y de África; 9) de los griegos; 10) de los fenicios; 11) de
los chinos y tártaros.
La opinión personal de García es ecléctica; considera que los indios no proceden
de un único pueblo sino de grupos muy distintos, principalmente de los cartaginenses, de
las diez tribus de Israel desaparecidas, y, en menor medida, de los antiguos habitantes de
la Atlántida, de los griegos, de los fenicios, de los chinos y de los tártaros. Subraya que
todo el género humano procede de Adán y Eva y de Noé y sus hijos
32
, y sostiene que los
egipcios y africanos descienden de Cam:
El primer fundamento es de fe católica, conviene a saber, que todos cuantos hombres y
mujeres hubo y hay desde el principio del mundo proceden y traen su principio y origen de
nuestros primeros padres Adán y Eva; y, por el consiguiente, de Noé y de sus hijos (…)
Beroso, autor gravísimo, dice que Noé puso nombre a Asia, África y Europa y las dio a sus
tres hijos Cam, Sem, y Jafet, lo cual viene con lo que se dice comúnmente: que Sem
gobernó a Asia, Cam a Egipto y África, cuya metrópoli fue Chemmin, que edificaron los
egipcios y dedicaron a Cam, como refiere Diodoro Sículo. Jafet gobernó Europa y Noé a
todo el mundo (…) (Origen de los indios, libro I, cap, I)
33
.
García explica el color de la piel de etíopes y guineanos en razón de las condiciones
climáticas. Si bien descienden de Cam, de piel blanca, el calor de la zona que habitan
provoca el cambio de color. Una explicación desvinculada de maldición alguna:
(…) como acontece en los negros etíopes y de Guinea, cuyos primeros progenitores y
pobladores de aquella tierra eran blancos, pues procedieron de los hijos o nietos de Noé
que lo eran, y el calor de la tórrida zona que allí hay es causa extrínseca de su color negro.
Y ya aquel negro color está en ellos connaturalizado, pues lo heredan hijos, nietos,
biznietos, etc.; que no es cosa nueva mudar los hombres el color del cuerpo y de los pelos
conforme al temperamento de la tierra a donde viven y según la región del aire y
constelación del cielo de que gozan (Origen de los indios, libro II, cap, V).
No obstante, García afirma que los negros son “siervos por naturaleza” aunque no lo
vincula expresamente con la maldición de Cam/Canaán. Esta afirmación la hace en su
intento de responder a algunos de los argumentos contra la interpretación del origen judío
de los indios. El primero de estos sostiene que los judíos fueron gente de gran
entendimiento, y que incluso el Hijo de Dios perteneció a su linaje, lo que contrasta con
el “torpe entendimiento” de los indios, menospreciados incluso por los negros:
(Corpus Hispanorum de Pace. Vol. 13), Madrid, Consejo Superior de Investigaciones
Científicas, 2005, 19.
32
Otro dominico, contemporáneos de García, Reginaldo de Lizárraga, afirmará que nunca será
posible averiguar de qué hijo de Noé proceden los indios (Descripción del Perú, Tucumán,
Río de la Plata y Chile, capítulo I). Reginaldo de LIZÁRRAGA, Descripción del Perú, Tucumán,
Río de la Plata y Chile. Edición de Ignacio Ballesteros, Madrid, Historia 16, 1987. Pese a que
en esta obra Lizárraga señala cuántos sirvientes negros tenían algunas órdenes religiosas en
estos territorios, no se sirve de relato bíblico alguno para justificarlo.
33
Sigo la edición de BACEIRO, Gregorio García. Origen de los indios.
11
Pero los indios carecen de todo esto, porque son de rudo y torpe entendimiento, feos en
cuerpo y rostro, y la nación, a lo que entiendo, de menos estima que hay en el mundo.
Porque los negros, que entre nosotros son tenidos en poco, por ser esclavos y de su natural
siervos, tengo para mí, que son de mejor casta y natural más subido. Y así lo conocen los
mismos indios, pues llaman al negro señor, y las indias se casan con negros y pocas o
ningunas negras con indios. Lo cual es más común en la Nueva España (Origen de los
indios, libro III, cap, IV).
A esta objeción responde que los judíos de más estirpe eran los de las tribus de Judá y
Benjamín que regresaron de Babilonia a la Tierra Prometida, y de modo especial la de
Judá, dado que de ella proceden los reyes de Judá y el propio Cristo, no así las diez tribus
deportadas por Salmanasar, luego perdidas y que llegaron a las Indias. De estas, que nada
tuvieron que ver con la muerte de Cristo, proceden los indios. Nada parece objetar García
a lo que ese argumento señalaba sobre los negros, indicio de que parece aceptarlo
básicamente. Pero García no justifica la naturaleza servil de los negros en base a Gén
9,20-27, sino que lo que dice es que entre los españoles son considerados y tratados como
esclavos, pero los considera de algún modo “de mejor casta” y más decididos que los
indios
34
. Está aludiendo al tratamiento que se dan entre sí españoles, negros e indios, pero
no justificando que ese tratamiento deba serlo por designio divino. Más bien al contrario,
García alude de nuevo a Cam ensalzando la valía de algunos de los pueblos que
supuestamente descienden de él, los cartaginenses en particular, y reconociendo que de
Cam proceden naciones muy estimadas. No menciona la maldición pronunciada por Noé:
Lo segundo, digo que, como fueron tenidos y estimados en mucho los cartaginenses y no
perdieron ellos ni otros que en África nacieron y proceden de Cam, hijo de Noé; que, según
al principio de esta obra dijimos con autoridad de algunos, pobló en África, así podemos
decir de los españoles, que tienen parte de indios y proceden de ellos, que no deben
desdeñarse y afrentarse por lo que decimos de los mismos indios, pues hay más que decir
de Cam hijo de Noé. Y como habemos dicho, los cartaginenses y otras gentes de valor, que
proceden de Cam hijo de Noé, han sido y son estimados en mucho. Y aunque los
cartaginenses no procedan de Cam, porque, según las historias, Dido, que fue la fundadora
de Cartago, vino con su gente de otra parte muy diferente y distinta de África, pero otras
muchas naciones hay que proceden de Cam y son estimados en mucho (Origen de los
indios, libro III, cap. IV, § 1).
En definitiva, Gregorio García no alude al relato de Gén 9,20-27 ni siquiera para
explicar o intentar comprender por qué los negros son tenidos por menos por los españoles
y considerados de naturaleza servil
35
. Más aún, explica que su color se debe a condiciones
climáticas y hace una descripción positiva de algunos de los pueblos africanos que
supuestamente proceden de Cam. Nada que legitime la esclavitud de ninguno de ellos.
No obstante, en la segunda edición de esta obra, publicada en 1729 y notablemente
aumentada con nuevos datos históricos y bibliográficos a cargo de Andrés González de
34
Quizá estemos ante un argumento circular: se da por hecho como algo natural la esclavitud de
los negros practicada desde hace tiempo y luego se utilizan diferentes recursos para justificarla,
incluyendo la interpretación esclavista de Gén 9,20-27; cf. GOLDENBERG, The Curse of Ham,
177, aunque Godenderg no se refiere aquí a Gregorio García.
35
Tampoco en 1620 el dominico Antonio de REMESAL Historia general de las Indias
occidentales y particular de la gobernación de Chiapa y Guatemala. Edición y estudio
preliminar del P. Carmelo Saénz de Santamaría, S.J. (Biblioteca de Autores Españoles 189),
Madrid, Atlas, 1966, pese a que en varias ocasiones alude a Noé (libro IV, cap. I), menciona
la maldición de Canaán/Cam.
12
Barcia
36
, puede encontrarse una referencia a Gén 9,25 que no aparece en la edición
original y que contrasta con la imagen positiva que esta daba de los pueblos orientales de
África. Aunque desborda los límites cronológicos de este trabajo, es interesante
comentarla brevemente, dado que supone un testimonio valioso del siglo XVIII en el que
no se interpreta el relato de Gén 9,20-27 para legitimar ningún tipo de esclavitud.
González de Barcia describe de la siguiente manera a algunos de los descendientes de
Canaán, identificado por algunos con Mercurio:
[Mercurio] al cual tienen algunos por el mismo Canaán, poblador de Fenicia y que se le dio
este nombre por las mercaderías y se califica con los oficios o atributos que le daban de
siervo de los dioses, presidente de los caminos, ladrón y padre de la elocuencia; pues todo
esto concurría en Canaán, que era siervo de sus hermanos, y enseñados por él sus hijos,
navegaban a remotísimas provincias, eran engañosos en los comercios: y porque inventó
las letras lograba el renombre de Padre de la Elocuencia, según Polo (Origen de los indios,
libro IV, cap. XXII, s. II, pp. 202-203)
37
.
González de Barcía menciona la condición servil de Canaán, pero no la de su padre
Cam, lo que, además de mostrar una mayor fidelidad a la literalidad del texto bíblico,
permite librar de ella a los otros hijos y descendientes de Cam. Por otro lado, fuera de una
alusión negativa a que los descendientes de Canaán eran engañosos en el comercio, nada
se dice expresamente sobre que debieran ser esclavizados a perpetuidad por sus
hermanos; tampoco se menciona desprecio alguno por razón del color de piel. Más aún,
se le conoce como “Padre de la Elocuencia” por ser el inventor de las letras, descripción
muy positiva, aunque sin fundamento bíblico.
5. LA MALDICIÓN DE CAM, LA PIEL NEGRA Y EL DIABLO: FRANCISCO NÚÑEZ DE LA
VEGA
El obispo dominico de origen criollo Francisco Núñez de la Vega, en sus Constituciones
diocesanas del Obispado de Chiapas, obra escrita en 1692 pero publicada en Roma en
1702, ofrece unas interesantes referencias a Cam y a sus hijos, la mayoría de las cuales
no se deducen del texto bíblico. Por un lado, presenta a Cam como un personaje
hipersexuado que practicaba la magia y continuador de las prácticas diabólicas de Caín,
a quien llama “el primer discípulo del Diablo”
38
, y, por otro, lo describe de piel negra y
quemada, fruto del castigo divino, cuyos descendientes ocuparon Etiopía:
36
En opinión de Teresa MARTÍNEZ TERÁN, “La reedición de 1729 del Origen de los indios
(1607) de fray Gregorio García”, Cuicuilco 15 (2008) 121-141, esta reedición pretendía
actualizar los primitivos derechos de descubrimiento y las antiguas creencias sobre la
naturaleza de los pueblos, a la vez que corregir aquello que fuera sospechoso de
antihispanismo.
37
Gregorio GARCÍA, Origen de los indios del Nuevo Mundo. Edición de Franklin PEASE,
México, Fondo de Cultura Económica, 1981. Esta edición recoge en formato facsimilar la
reedición publicada en 1729 con los añadidos del editor Andrés González de Barcia.
38
Se apoya en san AGUSTÍN, De civitate Dei, libro 15, caps. 1 y 5. Algunos de los rasgos y
preocupaciones de fray Francisco Núñez de la Vega de algún modo lo asimilan a la figura del
extirpador de idolatrías; cf. Rosalba PIAZZA, “El obispo fray Francisco Núñez de la Vega:
¿extirpador de idolatrías?”, en Gerardo LARA CISNEROS y Roberto MARTÍNEZ GONZÁLEZ
(eds.), El ídolo y las hogueras. Idolatría y evangelización en América virreinal, siglos XVI-
XVIII, México, Iberoamericana-Universidad Nacional Autónoma de México. Instituto de
Investigaciones históricas, 2023, 215-244.
13
[…] son descendientes los indios, que tomaron la denominación de Indo, que pobló la India
oriental y occidental, y fue hijo de Gogo, nieto de Sabo, biznieto de Nemrrob, tercero nieto
de Chus y cuarto de Cham, que practicó las deshonestidades incestuosas, sodomíticas y
bestiales, y fue tan grande mago encantador que puso por arte las supersticiones mexicas,
que antes del diluvio había aprendido de los descendientes de Caín […]
39
y a Cham, para
que pagase las mismas maldades, dicen algunos doctores, que lo quemó vivo el Demonio,
y que de sus descendientes pasaron por el estrecho, que ahora llaman de Anian a la Florida,
y fueron los primitivos pobladores de las Indias, donde a sus primeros hijos enseñaron las
mismas supersticiones, y de unos en otros se arraigaron de manera, que hasta hoy en día
las practican, por repertorios, y supersticiosos calendarios (Preámbulo, número 31, §
XXVII)
40
.
Según esta interpretación, los indios proceden de Cam. Más aún, Núñez sostiene que
los mismos indios muestran evidencias de su procedencia camita, si bien en este caso se
refiere a determinados pueblos mexicas:
Los de Oschuc y de otros pueblos de los llanos veneran mucho al que llaman Talaban, que
quiere decir negro principal o Señor de los negros: lo cual parece alude al culto de Chus,
primogénito de Cham, de quien afirman gravísimos doctores, que por castigo de Dios se
volvió negro, y fue con sus descendientes poblador y fundador de la Etiopía oriental y
occidental. También veneran como señor y guarda del pueblo al indio, que hasta hoy llaman
en algunas provincias Canamlum, aludiendo al parecer al cuarto hijo de Cham, y en algunos
pueblos de Soconusco se ha usado y usa este apellido de Cham, y Canan, y por él conocen
algunas familias de los indios, y al que llaman León del pueblo y guarda del significan con
el nombre de Cham (Preámbulo, número 32, § XXVIII).
Esta interpretación de Cam asociada al origen y a las prácticas religiosas de los indios
tiene como finalidad descalificar la religiosidad indígena precristiana. Núñez demoniza
la religión nagual describiendo a una de sus divinidades como un demonio negro
(etiópico)
41
:
y al que llaman Oxlajuntox (que es el Demonio, según los indios dicen con trece potestades)
le tienen pintado en silla, y con astas en la cabeza, como de carnero. Tienen los indios gran
miedo al negro, porque les dura la memoria de uno de sus primitivos ascendientes de color
etiópico, que fue gran guerreador, y cruelísimo, según consta por un cuadernillo historial
antiquísimo, que en su idioma escrito para en nuestro poder (Preámbulo, número 32, §
XXVIII).
39
Aquí Núñez se apoya en Juan de Solórzano y Pereira, De Indiarum iure, tomo I, cap. 9, nº 14,
y cap. 10, nº 34ss.
40
Francisco NÚÑEZ DE LA VEGA, Constituciones diocesanas del Obispado de Chiapas, Roma,
Nueva Imprenta de Caietano Zenobi, 1702.
41
La negritud, particularmente “etiópica”, del demonio es frecuente en la literatura de esta época.
El jesuita José de ACOSTA, De Procuranda Indorum Salute. Pacificación y colonización. Por
Luciano Pereña, V. Abril, C. Baciero, A. García, D. Ramos, J. Barrientos y F. Maseda (Corpus
Hispanorum de Pace, volumen XXIII), Madrid, Consejo Superior de Investigaciones
Científica, 1984, menciona un demonio que es representado figurativamente como un “etíope
negro” que inculca a una india moribunda “la superstición de sus antepasados” (I,6,2). Su
opuesto es “un joven blanco” que reprocha a la india su vida pasada y le persuade a recibir
cuanto antes “la religión de Cristo”. De esta forma, el demonio y el pecado se revisten de
oscuridad y negritud. Según Burton RUSSELL, Satanás. La primitiva tradición cristiana,
México, Fondo de Cultura Económica (1986) 47, la equiparación del mal con la negrura y la
oscuridad tiene su origen en el mazdeísmo y aparece por vez primera en la literatura cristiana
en el siglo II d. C. en la Epístola de Bernabé (18,1).
14
Pero Núñez no legitima a través de la maldición de Cam la esclavitud de los negros ni,
menos aún, de los indios, aunque afirma que proceden de él. De hecho, como ya se ha
dicho, sus alusiones a Cam no tienen fundamento bíblico y no aluden a Gén 9,20-27. En
ningún momento afirma que la maldición de Noé a Cam (o Canaán) conlleve la
servidumbre del réprobo hacia sus hermanos, aunque da a entender que la negritud de la
piel sí fue una maldición divina. No se sirve directamente de ella para desacreditar la
religiosidad nagual. Parece claro que pretende reprobar y demonizar, a través de Cam, la
religiosidad de los indios naguales
42
, pero no esclavizar sus cuerpos.
Para terminar, y únicamente a modo de contraste, un único apunte. Fuera del ámbito
indiano español, se pueden encontrar referencias más explícitas a la maldición dual que
une el color de la piel y la esclavitud. Así, el misionero y científico dominico francés
Jean-Baptiste du Tertre, superior de la Orden en las Antillas francesas, en su Histoire
générale des Isles de S. Christophe, de la Guadeloupe, de la Martinique et autres dans
l'Amérique, publicada en París en 1654, escribió lo siguiente acerca de los antillanos: “No
sé qué hizo esta nación infeliz, a la que Dios ha unido esclavitud y servidumbre como una
maldición particular y hereditaria, así como la negrura y fealdad del cuerpo.” (p. 473)
43
.
Aunque no se menciona explícitamente el contexto bíblico de la “maldición hereditaria”,
parece claro que se trata de la maldición de Cam
44
.
Aquí termina este recorrido. A partir de una lectura e interpretación del relato bíblico
más fiel a su sentido original, en el siglo XVII surgen los primeros intentos de
deconstrucción de la interpretación esclavista de la maldición de Canaán/Cam en las
Indias Occidentales, especialmente a cargo del agustino criollo Antonio de la Calancha
(1584-1654) y de los capuchinos Epifanio de Moirans (1644-1689) y Francisco José de
Jaca (1645-1690)
45
. Pese a sus esfuerzos, amparada o no en la maldición de Cam, la trata
de esclavos negros se prolongó hasta muy avanzado el siglo XIX.
6. A MODO DE CONCLUSIÓN
42
Véase María del Carmen LEÓN CÁZARES, “La presencia del demonio en las Constituciones
diocesanas de fray Francisco Núñez de la Vega”, Estudios de Historia Novohispana 13 (1993)
41-71, https://doi.org/10.22201/iih.24486922e.1993.013.3369.
43
Cf. Sue PEABODY, “«A Nation Born to Slavery»": Missionaries and Racial Discourse in
Seventeenth-Century French Antilles”, Journal of Social History 38.1 (2004) 115 (113-126),
https://doi.org/10.1353/jsh.2004.0099. Según esta autora, para los misioneros franceses del
siglo XVII las cualidades “raciales” no eran el factor primario para distinguir a los “de dentro”
y a los “de fuera”, sino la religión. Algo parecido puede decirse de la sociedad
hispanoamericana de los siglos XVI y XVII, y en particular la novohispana, tal como reflejan
las pinturas de mestizaje o de castas del siglo XVIII, por ejemplo, las realizadas por el pintor
novohispano Miguel Cabrera. Las diferencias sociales venían más por la “calidad” de la
sangre, de la ascendencia (noble o plebeya) y del estamento (privilegiado, o no), que por la
“etnia” o la “raza”, elementos que solo empezaron a ser decisivos a mediados del siglo XVIII,
cuando las oligarquías españolas locales (criollas) se vieron postergadas ante el creciente
centralismo de la Corona y reaccionaron aferrándose a su prurito étnico-social, reforzando su
prejuicio hacia el mestizaje; cf. Sergio COCA CRESPO, “Nuevos nombres para nombrar nuevas
generaciones. La serie de castas de Miguel Cabrera”, en MINISTERIO DE CULTURA, Miguel
Cabrera. Las reglas del arte de un pintor novohispano, Madrid, Ministerio de Cultura-Museo
de América, 2024, 153-164.
44
En opinion de GOLDENBERG, Black and Slave, 181-182.
45
Sobre esta deconstrucción, véase DE LEÓN AZCÁRATE, “¿Maldijo Noé…?”, 118-123.
15
El relato de la maldición de Canaán (Gén 9,20-27) y la genealogía de Gén 10 nada tienen
que ver ni con el color de la piel ni con la esclavitud de pueblos africanos. Se limita
exclusivamente a Canaán y concierne a la pérdida de su territorio en favor de Israel. Pero
la transmutación de Canaán en Cam y la conexión genealógica establecida entre algunos
pueblos africanos y Cam en Gén 10,6 facilitó una corriente interpretativa que consideró
que la maldición se extendía a Cam y a todos sus descendientes de manera perpetua. De
este modo, se convirtió para algunos en el relato legitimador de la trata de negros.
En el ámbito virreinal español de los siglos XVI y XVII este relato, salvo algunas
excepciones, no se utilizó para justificar la esclavitud de negros o indios. Algo muy
parecido puede decirse de las alusiones, relecturas o reinterpretaciones realizadas por
dominicos españoles vinculados a las Indias. Francisco de Vitoria y Bartolomé de Las
Casas apenas aluden a él o a la genealogía de Gén 10 y, cuando lo hacen, lo es para
cuestionar el dominio de la Corona española sobre las Indias. Más aún, Las Casas
interpreta Gén 9,20-27 de una manera próxima a su sentido original, al considerarlo una
referencia a la posesión israelita del territorio cananeo.
Enrevesadas resultan las relecturas de otros dominicos. Francisco de la Cruz
sostiene, al menos según las actas del proceso inquisitorial al que se le sometió, que la
esclavitud de los negros se debió a una maldición divina y que su negritud es una señal
de la misma. Pero las actas no mencionan Gén 9,20-27 y sí una interpretación forzada y
confusa de la condición servil de Isacar según Gén 49,14-15, al que de la Cruz confunde
con Aser. Aunque de manera poco clara, esta parece ser la única interpretación realizada
por un dominico de este período que considera la esclavitud de los negros y el color de
su piel consecuencia de una maldición divina.
Gregorio García afirma que los negros son de condición servil por naturaleza, pero
no lo vincula a ninguna maldición divina. Por el contrario, describe positivamente a los
pueblos descendientes de Cam. Distinta es la interpretación realizada por Francisco
Núñez de la Vega. Considera a los indios, en particular determinados mexicas,
descendientes de un Cam mago e hipersexuado, cuya piel oscura es consecuencia de la
maldición. Pero no pretende con ello legitimar ni la esclavitud de los indios ni la de los
negros, sino descalificar, demonizándola, la religiosidad indígena precristiana.
En cambio, otros dominicos que de algún modo incursionan en la cuestión de la
esclavitud o el origen de los indios, como Tomás de Mercado, Diego Durán, Antonio de
Remesal o Reginaldo de Lizárraga, no mencionan Gén 9,20-27.
En definitiva, la interpretación de la maldición de Canaán/Cam realizada por
algunos dominicos de este período indiano no sigue necesariamente principios comunes,
pero, en su mayoría, salvo en el caso de Francisco de la Cruz, y con muchas dudas, está
alejada de toda interpretación justificadora de la esclavitud de los negros o, salvo en el
caso de Núñez, explicativa del color de su piel.