Del individualismo al mundo enrarecido, roto e incierto. Una denuncia
de las ausencias en Laudato Si
From Individualism to a Rarefied, Broken, and Uncertain World. A
Denunciation of the Absences in Laudato Si
https://doi.org/10.46543/ISID.2635.1015
José Raúl Ramírez-Valencia
Universidad Católica de Oriente
jramirez@uco.edu.co
https://orcid.org/0000-0002-8933-0676
Carlos Mario Vargas-Restrepo
Universidad Católica de Oriente
cvargas@uco.edu.co
https://orcid.org/0000-0002-2490-3808
Luis Fernando Fernández-Ochoa
Universidad Pontificia Bolivariana
luis.fernandez@upb.edu.co
https://orcid.org/0000-0001-5639-3534
Resumen: El escrito reflexiona sobre el individualismo manifestado en la crisis
antropológica, social y ambiental y en la ruptura de las relaciones del ser humano consigo
mismo, con los otros, con la naturaleza y con Dios. Metodológicamente, el texto se
estructura a partir de la lectura interpretativa, crítica y creativa del magisterio del papa
Francisco. El escrito denuncia el paradigma individualista expresado en las categorías de
mundo raro, roto e incierto, proveniente de tres ausencias enunciadas en Laudato Si:
origen común, pertenencia mutua y futuro compartido, que reclaman el sentido de la
comunidad creacional y la responsabilidad retrospectiva, respectiva y prospectiva.
Abstract: This article reflects on the forms of individualism that arise amid today’s
social, anthropological, and environmental crisis, as well as in the fractured
relationships of human beings with themselves, with others, with nature, and with God.
Methodologically, the text is structured around a critical, creative, and interpretive
reading of Pope Francis’s magisterium. It exposes the individualistic paradigm
embodied in an unfamiliar and fragmented world marked by the major absences
identified in Laudato Si’: a common origin, mutual belonging, and a sense of creational
community, together with a responsible retrospective, respective, and prospective
outlook.
Palabras clave: Laudato Si, Fratelli Tutti, Casa común, comunidad creacional,
individualismo, ecología, antropocentrismo desviado, ecología integral
Keywords: Laudato Si, Fratelli Tutti, Common Home, Creational Community,
Individualism, Ecology, Deviant Anthropocentrism, Integral Ecology
Recibido: 5 de septiembre de 2025
Aceptado: 5 de diciembre de 2025
2
1. INTRODUCCIÓN
1
El artículo presenta el individualismo como una categoría que denuncia el papa Francisco
a través de su magisterio social. Tanto en Laudato Si como en Fratelli Tutti, lo considera
la causa de la crisis que se manifiesta en lo antropológico, lo social y lo ambiental. En tal
sentido, el individualismo se presenta como una enfermedad silenciosa que corroe las
relaciones del hombre consigo mismo, con los otros, con la naturaleza y con Dios al
reducirlas a un ámbito instrumentalista y de dominación. Esta reflexión se complementa
con los aportes de filósofos como Marcel y Zamagni que argumentan una ruptura en las
relaciones del ser humano en tanto que se asumen desde una perspectiva funcionalista y
utilitarista.
Aun cuando el individualismo constituye una realidad de constante debate y análisis,
este escrito la aborda en clave filosófica, teniendo presente el magisterio del papa
Francisco en el que con claridad denuncia como el individualismo afecta la convivencia
y la relación en la casa común. Asimismo, en la Fratelli Tutti, se denota como el
individualismo se convierte en la causa de las relaciones funcionalistas y eficientistas que
impiden que la persona despliegue sus potencialidades como consecuencia del
antropocentrismo desviado y en detrimento de la moral social.
Con base en lo anterior, se proponen tres categorías que revelan las consecuencias del
individualismo: mundo enrarecido, mundo roto y mundo incierto. El mundo está
enrarecido en cuanto que las relaciones con los otros y con la naturaleza no tienen solidez,
sino que se presentan desde una visión instrumental-tecnicista; roto porque
aparentemente todo funciona desde una mirada mecánica que impide la expresión de lo
vitalmente humano y que inhibe la construcción de la comunidad, el otro se concibe como
un simple funcionario; e incierto en tanto que se actúa sin ningún horizonte y sin ninguna
esperanza, el dominio del presente anula las posibilidades de futuro.
En el marco de un mundo enrarecido, roto e incierto, se constatan tres ausencias
derivadas del individualismo y enunciadas en Laudato Si: el origen común pues se
desconoce el concepto de la comunidad creacional al apostar por un antropocentrismo
desviado que se impone de una manera eficientista sobre los demás seres vivos; la
pertenencia mutua al ignorar el nosotros y el principio de la interdependencia que
fundamenta que todos estamos relacionados y que juntos habitamos la casa común; y el
futuro compartido al hacernos ignorar la responsabilidad intergeneracional que suscita el
cuidado del presente con nuevos estilos de vida para asegurar un mundo sostenible.
La reflexión se hizo a partir de la lectura interpretativa, crítica y creativa de las
encíclicas Laudato Si y Fratelli Tutti, lo que permitió derivar en categorías que no solo
denuncian la crisis antropológica, social y ambiental, sino que ponen de manifiesto de
qué manera el individualismo trastoca todas las realidades en que se haya presente el ser
humano. Asimismo, se intuyó que el antropocentrismo desviado conduce a una cultura
del descarte que rompe con la armonía de las relaciones o, desde otro ángulo, a un
ecocentrismo que absolutiza la vida desconociendo la importancia del ser humano como
cuidador. En este sentido, se propone un antropocentrismo situado como una forma de
responder al individualismo que ocasiona el mundo enrarecido, roto e incierto.
1
Este trabajo constituye un resultado de investigación del proyecto “Perspectivas filosóficas y
teológicas de la Fratelli Tutti: la cultura del encuentro como camino del “sí-mismo” al
“nosotros”, financiado por la Red de Universidades Católicas de Colombia —RUCC— y
realizado por la Universidad Católica de Oriente en conjunto con la Universidad Pontificia
Bolivariana.
3
2. UNA DENUNCIA AL PARADIGMA INDIVIDUALISTA
A la luz de la encíclica Fratelli Tutti y en complemento con consideraciones filosóficas
y económicas, el individualismo se entiende como una visión y una práctica de vida que
pone al individuo en el centro de sus preocupaciones, otorgándole una autonomía que se
presenta desvinculada de las responsabilidades hacia los demás. Este enfoque tiende a
enfatizar el interés personal, la autosuficiencia y la competencia, lo que erosiona los lazos
sociales y dificulta la construcción de comunidades fraternas.
Desde la perspectiva filosófica, autores como Gabriel Marcel
2
y Edith Stein
3
, señalan
que el individualismo va en detrimento de la autenticidad de las relaciones humanas al
orientar al ser humano hacia una vida egocéntrica, reduciendo su existencia a la búsqueda
de su propia satisfacción y éxito individual. Esto contrasta con la visión de la persona
como un ser que se realiza a partir de la apertura y del encuentro con los otros. Según
Badiou, el individualismo constituye una desorientación de la sociedad contemporánea
que se expresa en “un culto al Yo que alimenta la obsesión de «mis libertades», es decir,
el derecho imprescriptible de no hacer nada y de no pensar nada que tome en cuenta la
existencia de los demás”
4
.
En el ámbito económico, resaltan los aportes de Stefano Zamagni quien critica el
individualismo por su influencia en el diseño de sistemas y mercados que promueven una
competencia desmedida y una visión de las personas como meros agentes económicos, y
por tanto, como medios (instrumentos) para alcanzar los propósitos particulares. Esta
perspectiva individualista, orientada al crecimiento sin límites y a la maximización de
beneficios, genera desigualdad y fragmenta la cohesión social, dificultando el
surgimiento de una economía inclusiva con sustento en la fraternidad y el bien común
5
.
Asimismo, el individualismo ha suscitado una ética de la autorrealización y el éxito
individual que se ha configurado como la corriente predominante en la sociedad
occidental contemporánea
6
. En efecto, hemos arribado a una sociedad del primero yo que
se manifiesta, entre otras cosas, en las experiencias de interacción social y en los “tópicos
que dominan el debate público: la disolución de la solidaridad, la decadencia de los
valores, la cultura del narcisismo, el hedonismo reivindicativo, etcétera”
7
.
En la misma línea y desde el enfoque de la Fratelli Tutti, el individualismo se presenta
no solo como una forma de pensar y actuar que limita el desarrollo integral de las
personas, sino como un obstáculo para construir una sociedad en la que primen los
vínculos de fraternidad y amistad social. La encíclica invita a trascender esta postura
egocéntrica en favor de una ética del “nosotros”, que promueva una vida en comunidad
y unas condiciones socioeconómicas orientadas a un proyecto común.
Ahora bien, el papa Francisco expone en Laudato Si que una de las causas del
individualismo es el antropocentrismo desviado que se expresa en unos estilos de vida,
modos de producción y hábitos de consumo que ignoran la responsabilidad que tiene el
2
Cf. Gabriel MARCEL, Obras Selectas (II). De la negación a la invocación, el mundo roto, un
hombre de Dios, El camino de creta, Madrid, BAC, 2004.
3
Cf. Edith STEIN, Obras Completas IV. Escritos antropológicos y pedagógicos Magisterio de
vida cristiana, 1926-1933, Burgos, Monte Carmelo, 2016.
4
Alain BADIOU, Observaciones sobre la desorientación del mundo, Barcelona, Herder, 2025,
25.
5
Cf. Stefano ZAMAGNI, Por una Economía del Bien Común, Madrid, Ciudad Nueva, 2012, 8.
6
Cf. Ulrich BECK, La sociedad del riesgo global, Madrid, Siglo XXI, 2002, 13.
7
BECK, La sociedad del riesgo global, 14.
4
hombre de habitar en el planeta tierra con los demás seres vivos y que contradicen su
vocación a la interrelación
8
.
Por otra parte, el pontífice pone de manifiesto en Fratelli Tutti como causa del
individualismo, el desinterés por el bien común que divide el sentido de sociedad al hacer
prevalecer el interés económico de unos cuantos en detrimento del bien de todos, dado
que se presenta un interés solapado del individuo que se abre al mundo con propósitos
egoístas que lo aíslan en medio de una sociedad globalizada y digitalizada que crea el
sofisma de hacernos más cercanos pero menos hermanos
9
.
Como consecuencia del individualismo, se deriva una crisis social caracterizada, según
el Papa, por una conciencia humana anestesiada y un predominio de las posturas
materialistas que absolutizan al hombre y divinizan los valores mundanos y materiales en
lugar de los principios trascendentales de la verdad y el bien. Al respecto, Benedicto XVI
al reflexionar sobre el subdesarrollo, enfatizó que la sociedad padece una crisis de
pensamiento y de fraternidad al señalar que la razón, por sí sola, es capaz de aceptar la
igualdad entre los hombres pero incapaz de establecer vínculos de hermandad. Por
consiguiente, los criterios de eficiencia y de utilidad como presupuesto de los vínculos
sociales se contraponen al don y a la gratuidad como fundamentos de la fraternidad
10
.
Lo anterior configura un individualismo que encierra a la persona en la inmanencia, se
disfraza de cierta belleza ecológica cuando no es más que una apatía por la comunidad
creacional y de una conexión digital que se superpone a los vínculos y anula la apertura
a la fraternidad. Además, se presenta bajo los presupuestos del progreso indefinido,
competencia, consumismo extremo, indiferencia consumista e individualismo capitalista,
que denotan un egoísmo inmediato y un desinterés por el otro y por lo otro
11
.
Se trata, según el Papa, de una enfermedad silenciosa en la sociedad actual que genera
desmoronamiento, un punto de quiebre y un deterioro del mundo y de la calidad de vida
de gran parte de la humanidad; de una crisis que más que ecológica o social, tiene como
epicentro al individualismo que se antepone a lo social-relacional y que se manifiesta en
un ser humano no situado que le lleva al rompimiento de sus relaciones consigo mismo,
al dedicarse a un trabajo desmedido sin reposo; con los otros, al considerarlos un
obstáculo al proyecto de vida; con la naturaleza, al quererla explotar desde el paradigma
positivista y; con Dios, al percibirlo como un intruso que impone arbitrariamente leyes a
la naturaleza.
3. CONSECUENCIA DEL INDIVIDUALISMO: UN MUNDO ENRARECIDO, ROTO E INCIERTO
Sobre la base de lo expuesto en el apartado anterior, se proponen las expresiones clave:
mundo enrarecido, mundo roto y mundo de incertidumbres, que manifiestan las
consecuencias del individualismo que distorsiona las relaciones del ser humano con el
planeta y con la sociedad. Estos conceptos desvelan, desde diferentes miradas, el
paradigma individualista que fractura el espíritu de la fraternidad y el habitar la casa
común. Para su comprensión, estas categorías se analizarán poniendo énfasis en la
relación con el otro y con la naturaleza.
8
Cf. FRANCISCO, Carta Encíclica Laudato Si, sobre el cuidado de la casa común, Roma,
Editrice Vaticana, 2015, 122.
9
Cf. FRANCISCO, Carta Encíclica Fratelli Tutti, sobre la fraternidad y la amistad social, Roma,
Editrice Vaticana, 2020, 43.
10
Cf. BENEDICTO XVI, Carta Encíclica Caritas in Veritate, sobre el desarrollo humano integral
en la caridad y en la verdad, Roma, Editrice Vaticana, 2009, 19.
11
Cf. FRANCISCO, Laudato Si, 210.
5
Para la Real Academia de la Lengua Española, la palabra “enrarecer” tiene diferentes
acepciones que, sin forzar el concepto, expresan la realidad de las relaciones desfiguradas
que sostiene el individuo. Un cuerpo es raro cuando se dilata y se despoja de su solidez
y contextura, enrarecer indica escasear y contaminar
12
. Así pues, el mundo de las
relaciones se dilata cuando solo son circunstanciales y, por tanto, carecen de vínculo y de
solidez e impiden la apertura a la singularidad de los otros. Este tipo de relaciones, según
Bauman, son líquidas
13
, al carecer de compromiso y de proyecto, se reducen a lo
accidental del tiempo, es decir, a lo emocional del momento con apariencia de
sociabilidad.
En referencia a las relaciones con la naturaleza, estas son raras y escasas cuando se
conciben desde el ámbito positivista y de inmediatez, reduciéndolas a un sentido
utilitarista sin horizonte de cuidado en perspectiva de la responsabilidad
intergeneracional.
Por otra parte, el término escasear en referencia a las relaciones, se evidencia en el
auge de la comunicación digital. Se establecen más conexiones, pero menos relaciones,
hay comunicación con carencia de comunidad e interlocutor. En este sentido, Byung-
Chul Han anota como lo virtual ha sustituido a lo presencial y como cada día es más
difícil establecer relaciones presenciales con profundidad o encontrar un tú dentro de una
relación
14
. Entre tanto, el Papa advierte que “los medios de comunicación digitales
pueden exponer al riesgo de dependencia, de aislamiento y de progresiva pérdida de
contacto con la realidad concreta, obstaculizando el desarrollo de relaciones
interpersonales auténticas”
15
.
Ahora bien, la escasez, en referencia a las relaciones del ser humano con la naturaleza,
emerge cuando solo parten de una mirada tecnocrática que olvida el ser y la bondad de
cada una de las creaturas, esto se constata a partir de la razón instrumental que denuncia
la Escuela de Frankfurt al considerar que la razón solo tiene éxito en la medida en que
produce y explota la naturaleza y de los postulados económicos que desvinculan el
crecimiento económico de fundamentos éticos, es decir, creer que el crecimiento infinito
es posible al margen de los servicios ecosistémicos.
Al respecto, Han también señala el fenómeno de la digitalización como causa de la
escasez y la ruptura de las relaciones del ser humano con la naturaleza al puntualizar que
despojamos a la tierra de su ser cuando la recubrimos con nuestra propia retina. En tal
sentido, nos volvemos ciegos para lo distinto al renunciar al aroma de lo natural
16
.
En cuanto al sentido de contaminación en un mundo raro, el individualismo considera
al otro como una amenaza tóxica que obstaculiza tanto sus deseos como sus aspiraciones;
el otro se interpone en mis proyectos y con su mirada me cosifica y me degrada, tal como
lo expresa Sartre en la obra A puerta cerrada, al referirse que el infierno son los demás,
al percibirlos como sus verdugos a través de la mirada que desnuda y cosifica mi ser
17
.
Por consiguiente, el otro se convierte más en un instrumento para conseguir mis fines que
en alguien que amplía mi libertad y realización puesto que inhibe e impide ser lo que
quiero ser.
12
REAL ACADEMIA DE LA LENGUA ESPAÑOLA, Diccionario de la lengua española, 23ª ed
(https://dle.rae.es).
13
Cf. Zygmunt BAUMAN, Amor Líquido. Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos,
Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2005, 8.
14
Cf. Byung-Chul HAN, En el enjambre, Barcelona, Herder, 2014, 51.
15
FRANCISCO, Fratelli Tutti, 43.
16
Cf. Byung-Chul HAN, Loa a la tierra. Un viaje al jardín, Barcelona, Herder, 2019, 30.
17
Jean-Paul SARTRE, A puerta cerrada, México, Tomo, 2015, 55.
6
La concepción contaminante en cuanto a lo ecológico reduce los seres vivos a meros
objetos de explotación que desde mi conciencia les impongo mi individualidad, más aún,
se les considera obstáculos para mis fines lucrativos con lo cual se malogra la convivencia
dentro de la comunidad creacional. Al respecto, Fernando Cruz plantea que la especie
humana convierte la naturaleza en un artificio. Al desahogar su poderío y al imponer su
yo sobre el mundo circundante, la naturaleza se reduce a una perspectiva funcionalista y
predatoria
18
.
Un mundo enrarecido, fundado sobre relaciones dilatadas, escasas y contaminadas,
trae como consecuencia, por un lado, la indiferencia ante las situaciones de las personas
indefensas y necesitadas que reclaman nuestra presencia, y que en vez de acogerlas, son
descartadas desde la lógica capital-individualista que ve en el otro una carga y una
amenaza para los propios intereses; y por el otro, la cosificación del ecosistema al cual se
trata como un objeto meramente de uso sin respetar su naturaleza.
Ahora bien, ¿Qué entender por un mundo roto? Siguiendo a Gabriel Marcel, el mundo
está roto a causa del funcionalismo social. En una conferencia en la Universidad de
Aberdeen, el autor expresó que la sociedad se caracteriza por la guerra con nosotros
mismos puesto que nos reduce a lo funcional y nos conduce, no solo a un suicidio
individual, sino también a un suicidio colectivo que tiene como base la mezcla social
disfrazada de unidad, que traiciona y elimina las diferencias y que anula la singularidad
en aras de la funcionalidad
19
. En tal sentido, la funcionalidad es una mezcla caracterizada
por un mundo que se mueve al estilo de una máquina mecanizada, desapasionada,
colectivizada y atomizada. Así, los individuos marchan y funcionan sin vitalidad ni
originalidad, están, pero no son ellos. Marcel propone la preposición con como una
invitación a trabajar y a caminar con el otro. En el mundo contemporáneo funcionamos,
pero no vivimos ni nos relacionamos con, estamos junto a, pero no con los otros. El autor
se vale de la metáfora del reloj roto para ilustrar cómo todo funciona en apariencia bien,
pero sin la fuerza vital de interacción de la preposición con.
¿No tienes a veces la impresión de que vivimos… si a esto se le puede llamar vida… en un
mundo roto? Sí, roto, como un reloj roto. El mecanismo ya no funciona. Por fuera nada ha
cambiado. Todo está en su lugar. Pero si te llevas el reloj al oído, no se oye nada;
¿entiendes?, el mundo, eso que llamamos el mundo de los humanos… en otro tiempo debió
de tener corazón, pero pareciera que ese corazón ha dejado de latir
20
.
Desde estas perspectivas, se entiende roto no en el sentido de destrozado,
resquebrajado, sino en cuanto que cada individuo cumple su función sin importarle el
vínculo con los demás y con la casa común. Con respecto a las relaciones sociales, son
los comportamientos de los sujetos que funcionan de una forma individual, autónoma, sin
vitalidad y sin ningún horizonte; cada uno cumple su rol despreocupado del ser de los
demás, sin interactuar con los otros. Por consiguiente, la relación se reduce a periferias
laborales y la existencia del otro se confunde con el imperativo de la eficiencia y la
eficacia, la tarea del ser humano se reduce a una función social con agendas
convencionales sin sentido de reciprocidad y sin profundidad relacional.
Al mismo tiempo, las relaciones con la naturaleza se tornan “rotas” al despojarla de su
esencia e imponerle el pragmatismo que oculta el sentido de cada creatura bajo los
18
Cf. Fernando CRUZ, Humana luz en sombras, Envigado, Sílaba, 2024, 60.
19
Cf. Gabriel MARCEL, Obras selectas (I). El misterio del ser. El dardo. La sed. La señal de la
Cruz, Biblioteca de Autores Cristianos - BAC Editorial, Madrid 2002, 32.
20
MARCEL, Obras selectas (I). El misterio del ser. El dardo. La sed. La señal de la Cruz, 30.
7
estándares del positivismo y el tecnicismo que traicionan la alianza entre el hombre y el
mundo creado. En este sentido, Francisco afirma que “el derroche de la creación
comienza donde no reconocemos ya ninguna instancia por encima de nosotros, sino que
sólo nos vemos a nosotros mismos”
21
.
Mundo roto y mundo enrarecido son las características que se suman también al vaivén
de las incertidumbres, entendidas como una ruptura entre el presente y el futuro, entre lo
que queremos y lo que hacemos, entre el individuo y la comunidad. En términos de
Badiou, se trata de una desorientación provocada por la desaparición de los grandes
relatos de los que advirtió Lyotard y que se agudizó con los efectos económicos, sociales
y culturales de la post pandemia que generan un sentimiento de “desorden general, de una
dispersión de las conciencias, de una incertidumbre general en cuanto al futuro”
22
.
Esto configura el concepto de mundo incierto causado también por el individualismo
y el desmoronamiento de las relaciones, un mundo contemporáneo caracterizado por la
anulación del futuro, “por la banalidad pasajera de las relaciones interhumanas, el
ensimismamiento solitario a que lleva la tecnología virtual y la desaparición de las utopías
que tanta ilusión y sentido de futuro dieron un día al existir”
23
.
Desde estas perspectivas, el sujeto se ve abocado a una fractura de su mundo
relacional. La relación consigo mismo carece de la reflexión, por tanto, no hay cuidado
ni cultivo de sí mismo; se configura la identidad personal más desde el consumir que
conlleva a estilos de vida individualistas, que desde el pensar reflexivo y responsable. La
relación con los otros se distorsiona al considerarnos mónadas cerradas que ignoran la
presencia inspiradora de los otros y la vocación a conformar la comunidad. La relación
con la naturaleza se fragmenta al creer que somos los únicos seres vivos y que no
necesitamos de las especies vivientes para mantener un equilibrio ecológico. Por último,
la relación con Dios se rompe al absolutizar el lugar y el quehacer del hombre en el mundo
desde una lógica del antropocentrismo desviado que abusa de la naturaleza sin tener en
cuenta los principios trascendentales.
En respuesta a un mundo incierto, se hace necesario el cuidado de las cuatro relaciones
a través de nuevos estilos de vida que superen el imperativo del individualismo como lo
propone el papa Francisco en Laudato Si al señalar la necesidad de una nueva cultura que
centre al hombre en su responsabilidad con la casa común, es decir, un hombre reflexivo,
un hombre relacional y un hombre que respete la esencia y naturaleza de cada ser vivo.
Ahora bien, el mundo enrarecido, roto e incierto, pone en cuestión la apuesta del
capitalismo expresada en un individualismo que anula la experiencia de la persona como
un ser en constante interrelación. Esto suscita la necesidad a nivel filosófico, teológico y
científico de pensar el ser humano como alguien que tiene un origen común, una
pertenencia mutua y un futuro compartido con todos los seres vivos. Si el hombre
comprende y se sitúa desde el cuidado de las relaciones, hace auténtico su proyecto
existencial tal como lo expresa Mèlich cuando afirma que la existencia es en esencia
relacional y “el mundo es la gramática que permite establecer relaciones y lazos de
dependencia”
24
.
4. LAS AUSENCIAS DERIVADAS DEL INDIVIDUALISMO
21
FRANCISCO, Laudato Si, 6
22
BADIOU, Observaciones sobre la desorientación del mundo, 21.
23
CRUZ, Humana luz en sombras, 47.
24
Joan-Carles MLICH, La fragilidad del mundo: ensayo sobre un tiempo precario, Barcelona,
Tusquets, 2021, 29.
8
Una de las imágenes conmovedoras de la pandemia fue la del papa Francisco, cuando con
firmeza a pesar de la incertidumbre del momento, se dirigió a la humanidad con palabras
que denuncian el egoísmo de una sociedad que pasa por alto la responsabilidad creacional
al indicar que la tempestad causada por el virus desenmascara, no solo la vulnerabilidad
humana, sino también las falsas agendas nacidas de los egos pretensiosos que deja al
descubierto tres ausencias que revelan la dictadura del individualismo: i) origen común,
ii) pertenencia mutua y iii) futuro compartido. Para estos propósitos, se entiende la
ausencia como un ignorar o un actuar sin tener presente el sentido del otro, de la
comunidad y de la comunidad creacional, absolutizando el yo egocéntrico que se impone
sin ninguna responsabilidad sobre los demás seres vivos y lo cual el Papa define como
antropocentrismo desviado. En esta postura, las ausencias se presentan como un obstáculo
al desarrollo sostenible y solidario impidiendo la relación armónica del individuo con el
otro y con las demás especies.
El concepto de comunidad creacional refiere a una comprensión relacional y solidaria
del ser humano con el conjunto de la creación, por tanto incluye a todos los seres vivos
considerando que comparten un origen común y un destino interdependiente. En tal
sentido, en este concepto se sitúa al ser humano como parte integrante —y no
dominante— del entramado de la vida que constituye la casa común. Desde una
perspectiva teológica y, en especial en el magisterio de Francisco, la comunidad
creacional, se fundamenta en la convicción de que toda la creación posee un valor
intrínseco querido por Dios, y que el ser humano tiene una responsabilidad moral de
cuidado, respeto y custodia hacia ella.
En la misma línea, Johnson postula el paradigma de la comunidad de la creación con
el que puntualiza la interdependencia de todas las manifestaciones de vida al conformar
una sola comunidad cuando afirma que “at the core of their identity, humankind and
otherkind share this same fundamental status of being finite creatures. As such, human
beings and other species have more in common than what separates them”
25
. No obstante
lo anterior, conviene precisar que además de su finitud, el ser humano está abierto a lo
infinito y tiene la responsabilidad del cuidado de las demás creaturas. Así, la comunidad
creacional interpela al hombre a reconocer su pertenencia a una totalidad viva, en la que
la justicia, la sostenibilidad y la solidaridad constituyen principios orientadores de una
nueva ética socioambiental.
Ahora bien, las ausencias expresan el individualismo como uno de los síntomas de la
sociedad contemporánea, absolutizando la concepción de que el hombre es
sustancialmente distinto a las demás creaturas y que no tiene nada de común con las
demás especies, desconociendo así el principio de la interrelacionalidad. Para el Papa,
todo está interconectado y mucha parte de nuestra información genética se comparte con
muchos seres vivos, más aún, al referirse al medio ambiente se indica una relación que
existe entre el mundo natural y la sociedad. Por consiguiente, no se puede entender la
naturaleza como algo separado de nosotros en tanto que estamos interpenetrados.
En este contexto, la primera ausencia se refiere a la inconciencia de un origen común,
tanto como especie humana como especie viviente. Aunque somos diferentes por razas,
culturas, geografías y apuestas existenciales, somos iguales en cuanto al origen y la
esencia, gozamos de la igualdad como realidad de responsabilidad y solidaridad con el
género humano y a la vez reconocemos las diferencias como expresión de la fraternidad.
25
Elizabeth A. JOHNSON, Ask the Beasts: Darwin and the God of Love, Londres, Bloomsbury,
2014, 268. Traducción: “En el núcleo de su identidad, la humanidad y las demás especies
comparten la misma condición fundamental de ser criaturas finitas. Por lo tanto, los seres
humanos y las demás especies tienen más en común que lo que los separa” (traducción propia).
9
Por tanto, lo que hace diferente a los seres humanos no es la esencia, sino la forma de
proyección en el mundo.
Desde otra perspectiva, el origen común también convoca el concepto de comunidad
creacional al reclamar la responsabilidad no solo por la especie humana, sino también por
todos los seres vivos, dado que compartimos un mismo hilo genético. Al respecto, para
el Papa cada criatura refleja algo de Dios en tanto que habita en lo íntimo de su ser. De
esta forma, el ser humano como miembro de la comunidad creacional está llamado a
descubrir y a desvelar el plan de Dios en cada creatura, a comprender el origen común y
a reconocer la mismidad del otro y la vulnerabilidad de aquellos que demandan el cuidado
responsable como vocación a la solidaridad. Por ende, el origen y destino común
reclaman una postura ética tanto como especie humana como especie viviente.
Ahora bien, una segunda ausencia la constituye el olvido de la pertenencia mutua, es
decir, desconocer que sin los otros, la persona humana no se entiende, somos seres
interdependientes, nadie existe al margen de los otros ni al margen del mundo natural.
Juntos habitamos la casa común. Así, soy en tanto que me reconozco perteneciente a la
comunidad de los seres vivos; antagónicamente, mientras más se absolutiza el yo, menos
se es. De esta forma, a mayor reconocimiento de pertenencia mutua, mayor crecimiento
como seres vivos, tal como lo expresa el papa Francisco al concebir que todas las
creaturas avanzan junto con nosotros y a través de nosotros hacia Dios, como término
común, incluso, se fundamenta en el pensamiento tomista al indicar que la intención de
Dios “fue que lo que le falta a cada cosa para representar la bondad divina fuera suplido
por las otras”
26
. Por consiguiente, la pertenencia mutua invita a rechazar el dominio
absoluto por parte del hombre sobre las demás creaturas.
En la misma línea de pensamiento, el politólogo Barber, ha superpuesto al fenómeno
de la no pertenencia mutua el criterio de que somos seres interdependientes, al invitar a
celebrar el día de la interdependencia en vez del día de la independencia debido a que no
somos autosuficientes, sino seres recíprocos y cooperativos y es más inteligente ser
cooperativos que conflictivos
27
. Fue la interdependencia la que hizo que el homo
alcanzara el dintel de hominización y será la interdependencia la que sacará a la especie
humana de la crisis ecológica y antropológica en la que se encuentra sumergida por causa
del individualismo exagerado
28
.
Por otro lado, Adela Cortina denuncia el egoísmo ilustrado al reflexionar cómo los
seres humanos estamos en el mismo barco, con muy poca preo-ocupación y com-pasión
de los unos para con los otros, es decir, socialmente estamos como espectadores en el
mismo barco sin involucrarnos con los otros; sentimos los gritos de sus voces, pero no
sentimos las voces de su existencia que nos convocan, no solo a co-existir, sino a hacer
experiencia del nosotros que involucra y compromete en la pertenencia mutua en la
misma ruta de la vida
29
. En el mismo sentido, Víctor Meseguer y Ana Cerón-Morales, al
analizar las posturas de los pontífices Francisco y Benedicto XVI, apuntan a una crisis
ecológica como fruto de una crisis antropológica expresada en la incapacidad de salir de
si hacia el otro y lo otro
30
.
26
FRANCISCO, Laudato Si, 86.
27
Cf. Benjamin BARBER, “El día de la interdependencia”, El País (9 de septiembre de 2004).
28
Cf. Yuval Noah HARARI, De animales a dioses. Breve historia de la humanidad, Madrid,
Debate, 2015, 348.
29
Cf. Adela CORTINA, Ética Cosmopolita: Una Apuesta por la Cordura en Tiempos de
Pandemia, Madrid, Paidos Ibérica, Madrid 2021, 17.
30
Cf. Víctor MESEGUER – Ana CERÓN-MORALES, “La responsabilidad y la universidad a la luz
de la Laudato Si para lograr los objetivos del desarrollo sostenible”, Revista de Direito
10
Estos planteamientos, de acuerdo con Badiou, reclaman la conciencia y convicción de
dos principios racionales elementales: libertad y bien verdadero. Respecto de la libertad,
afirma, citando a Descartes, que no consiste en hacer lo que queramos, sino en hacer lo
que la razón nos presenta como justo, mientras que el bien verdadero no es individual
dado que considera la existencia del otro y de los demás seres vivos
31
.
Por último, se postula la ausencia del futuro compartido, en la que el individualismo
acapara el instante sin proyección, deja a los más pobres y a las nuevas generaciones sin
ningún porvenir, y conduce a un dominio del presente que anula la ética del cuidado. En
respuesta a ello, emerge la responsabilidad como una categoría ética que da cuenta de lo
que ha acontecido y que denota también la prospectiva del nosotros frente a lo que va a
acontecer. Al respecto, cobra relevancia el principio de responsabilidad de Hans Jonas,
según el cual, el ser humano debe obrar de tal manera que lo que haga se convierta en un
imperativo para el cuidado de toda vida en el presente y en el futuro
32
.
Desde esta perspectiva, es indispensable plantear el concepto de la responsabilidad
intergeneracional que involucra, no solo el cuidado de lo que tenemos y necesitamos, sino
también de aquello que van a necesitar las generaciones futuras y las comunidades para
su desarrollo y bienestar. Se trata por tanto, de un sentido de justicia y de bien común,
que suscita la lógica del “don gratuito que recibimos y comunicamos. Si la tierra nos es
donada, ya no podemos pensar sólo desde un criterio utilitarista de eficiencia y
productividad para el beneficio individual”
33
, sino que tenemos que pensar con
responsabilidad las circunstancias que van a rodear a la comunidad creacional, no sea que
resulte aplicable la paradoja de Soloviev, citada por el pontífice: “Un siglo tan avanzado
que era también el último”
34
.
En este ámbito, el futuro compartido se corresponde con el porvenir que depende del
trato responsable con cada creatura viva. Etimológicamente, se enmarca en un sentido de
esperanza, por-venir, por lo que viene, que convoca el con-vivir de la comunidad
creacional en clave del bien común. La esperanza, de acuerdo con Meseguer y Cerón
Morales, implica aunar esfuerzos para lograr un futuro sostenible en el que se supere la
desigualdad, el hambre, la pobreza, y en el que los seres humanos puedan acceder a sus
derechos y libertades fundamentales
35
. Por su parte, Han invita a una esperanza que
posibilita el futuro y que permite vivir más que sobrevivir, al desplegar un horizonte de
sentido que dinamiza y motiva el don de la vida como responsabilidad hacia la comunidad
creacional
36
.
Lo anterior suscita el cambio de visión de un ecocentrismo por una ética del cuidado
por parte del ser humano, que reconozca el sentido del origen común, la pertenencia
mutua y el futuro compartido. En esta lógica, Carlos Beorlegui propone el enfoque de la
antropología emergentista como superación tanto del ecocentrismo como del
antropocentrismo desviado al considerar la continuidad y la unidad de todos los seres
Brasileira 23/9 (2019) 132-146, aquí 138, https://doi.org/10.26668/IndexLawJournals/2358-
1352/2019.v23i9.5474.
31
Cf. BADIOU, Observaciones sobre la desorientación del mundo, 32.
32
Cf. Hans JONAS, El principio responsabilidad. Ensayo de una ética para la civilización
tecnológica, Barcelona, Herder, 2014, 16.
33
Cf. FRANCISCO, Laudato Si, 159.
34
Cf. Vladímir SOLOVIOV, Los tres diálogos y el relato del anticristo, Madrid, El Buey Mudo,
2016, 195.
35
Cf. MESEGUER – CERÓN-MORALES, “La responsabilidad y la universidad a la luz de la
Laudato Si”, 138.
36
Byung-Chul HAN, El espíritu de la esperanza, Barcelona, Herder, 2024, 14.
11
vivos y la responsabilidad del ser humano como un ser situado y cuidador de las demás
especies
37
. Al respecto, Agustín Domingo Moratalla postula tres dimensiones de la
responsabilidad del ser humano que se corresponden con el sentido del origen común
(responsabilidad retrospectiva), la pertenencia mutua (responsabilidad respectiva) y el
futuro compartido (responsabilidad prospectiva)
38
.
De facto, el antropocentrismo desviado conlleva a absolutizar los derechos del
individuo por encima de la comunidad creacional, en consecuencia, la sociedad se
fracciona y la interacción se reduce al solipsismo del individuo sin tener en cuenta los
seres vivos. En respuesta a ello, el Papa propone el concepto de ecología integral —
concordante con el paradigma de la antropología emergentista— que no se circunscribe
únicamente al ecocentrismo sino que considera las dimensiones humana, social y
ambiental. Esta postura reclama un nuevo sujeto antropológico situado que apropie el
concepto de comunidad creacional y haga propias las palabras de Nash cuando afirma
que “la idea clásica de que la tierra, o incluso el universo, fue creado exclusivamente para
los seres humanos es, en nuestra era científica, pecaminosamente arrogante,
biológicamente ingenua, cosmológicamente tonta, y por lo tanto teológicamente
insostenible”
39
.
Desde esta perspectiva, el poeta Hölderlin, como un peregrino de la unidad de todos
los seres vivos, escribe:
Formar un solo ser con todo lo que vive, ¿no es vivir como los dioses y poseer el cielo en
la tierra? Ser una sola cosa con todo lo que vive, volver, por un olvido de sí mismo, al todo
de la Naturaleza […]. Formar una sola cosa con todo lo que vive
40
.
Con esta consigna que manifiesta que ha habido un olvido de sí mismo en cuanto ha
perdido la relación con el todo, el poeta del romanticismo alemán, reconoce la unidad del
espíritu del hombre con el todo y a la vez invita a superar su pretencioso autoritarismo
dominante sobre las demás creaturas del universo.
6. CONSIDERACIONES FINALES
El individualismo se constituye en la causa del mundo enrarecido, roto e incierto que
impide el desarrollo sostenible y solidario en tanto pone al individuo en una posición de
dominio y de supremacía por encima de las demás especies de vida, lo cual fractura la
interdependencia de los seres vivos en la casa común.
Asimismo, el individualismo acentúa tres ausencias enunciadas en Laudato Si: origen
común, pertenencia mutua y futuro compartido que reclaman la posibilidad de una
ecología integral que supere el individualismo destructor y asuma las categorías de la
comunidad creacional y de la responsabilidad tanto intergeneracional como
intrageneracional. En esta perspectiva, el papa Francisco recalca que todo está conectado,
37
Cf. Carlos BEORLEGUI, “¿Antropo-centrismo contra eco-centrismo?, Razón y Fe 283/1451
(2021) 327-342, 340.
38
Cf. Agustín Domingo MORATALLA, Condición humana y ecología integral: Horizontes
educativos para una ciudadanía global, Bogotá, PPC, 2017, 136.
39
Cf. James A. NASH, “Toward the Ecological Reformation of Christianity”, Interpretation: A
Journal of Bible and Theology 50 (1996) 5-15, aquí 8,
https://doi.org/10.1177/002096439605000102
40
Friedrich HÖLDERLIN, Hiperion. El ermita en Grecia, Buenos Aires, Ediciones Marymar,
1976, 37.
12
que el tiempo y el espacio son interdependientes al igual que los distintos componentes
del planeta que conforman una red de vínculos que se hace necesario reconocer y
comprender para habitar y cuidar el mundo de la vida y las interacciones vitales. De
acuerdo con el Papa, tomar conciencia de las ausencias básicas permite “el desarrollo de
nuevas convicciones, actitudes y formas de vida”
41
.
Lo anterior permite reafirmar que el ser humano pertenece a una comunidad más
amplia que su propia especie. Ello implica recordar que hace parte de la tierra y que su
especificidad es continuidad de las otras especies desde el punto de vista cosmológico,
biológico y etológico (antropología emergentista). Por tanto, se hace necesario plantear
un paradigma nuevo que comprenda que la comunidad creacional va más allá de la
especie humana y que la reflexión sobre la ecología integral debe tener una
responsabilidad retrospectiva, respectiva y prospectiva en respuesta a las tres ausencias.
41
FRANCISCO, Laudato Si, 202.