El artículo presenta el individualismo como una categoría que denuncia el papa Francisco
a través de su magisterio social. Tanto en Laudato Si como en Fratelli Tutti, lo considera
la causa de la crisis que se manifiesta en lo antropológico, lo social y lo ambiental. En tal
sentido, el individualismo se presenta como una enfermedad silenciosa que corroe las
relaciones del hombre consigo mismo, con los otros, con la naturaleza y con Dios al
reducirlas a un ámbito instrumentalista y de dominación. Esta reflexión se complementa
con los aportes de filósofos como Marcel y Zamagni que argumentan una ruptura en las
relaciones del ser humano en tanto que se asumen desde una perspectiva funcionalista y
utilitarista.
Aun cuando el individualismo constituye una realidad de constante debate y análisis,
este escrito la aborda en clave filosófica, teniendo presente el magisterio del papa
Francisco en el que con claridad denuncia como el individualismo afecta la convivencia
y la relación en la casa común. Asimismo, en la Fratelli Tutti, se denota como el
individualismo se convierte en la causa de las relaciones funcionalistas y eficientistas que
impiden que la persona despliegue sus potencialidades como consecuencia del
antropocentrismo desviado y en detrimento de la moral social.
Con base en lo anterior, se proponen tres categorías que revelan las consecuencias del
individualismo: mundo enrarecido, mundo roto y mundo incierto. El mundo está
enrarecido en cuanto que las relaciones con los otros y con la naturaleza no tienen solidez,
sino que se presentan desde una visión instrumental-tecnicista; roto porque
aparentemente todo funciona desde una mirada mecánica que impide la expresión de lo
vitalmente humano y que inhibe la construcción de la comunidad, el otro se concibe como
un simple funcionario; e incierto en tanto que se actúa sin ningún horizonte y sin ninguna
esperanza, el dominio del presente anula las posibilidades de futuro.
En el marco de un mundo enrarecido, roto e incierto, se constatan tres ausencias
derivadas del individualismo y enunciadas en Laudato Si: el origen común pues se
desconoce el concepto de la comunidad creacional al apostar por un antropocentrismo
desviado que se impone de una manera eficientista sobre los demás seres vivos; la
pertenencia mutua al ignorar el nosotros y el principio de la interdependencia que
fundamenta que todos estamos relacionados y que juntos habitamos la casa común; y el
futuro compartido al hacernos ignorar la responsabilidad intergeneracional que suscita el
cuidado del presente con nuevos estilos de vida para asegurar un mundo sostenible.
La reflexión se hizo a partir de la lectura interpretativa, crítica y creativa de las
encíclicas Laudato Si y Fratelli Tutti, lo que permitió derivar en categorías que no solo
denuncian la crisis antropológica, social y ambiental, sino que ponen de manifiesto de
qué manera el individualismo trastoca todas las realidades en que se haya presente el ser
humano. Asimismo, se intuyó que el antropocentrismo desviado conduce a una cultura
del descarte que rompe con la armonía de las relaciones o, desde otro ángulo, a un
ecocentrismo que absolutiza la vida desconociendo la importancia del ser humano como
cuidador. En este sentido, se propone un antropocentrismo situado como una forma de
responder al individualismo que ocasiona el mundo enrarecido, roto e incierto.