
dominicos, agustinos, entre otros, no solo se lanzaron por los caminos misioneros sino que
dedicaron atención y energía a reflexionar sobre sus ideales, su propio desempeño, y a crear
conciencia de sí mismos a fin de construir su propio presente comunitario y mirar hacia el
futuro. Sería imposible reconstruir la historia de los dominicos en México, iniciada en 1526,
sin recurrir a las crónicas de Agustín Dávila Padilla para la primera etapa —siglo XVI—,
Antonio Remesal sobre Chiapas, o Francisco de Burgoa para Oaxaca, solo por citar algunos
ejemplos notables.
1. IMPORTANCIA DE LA CRÓNICA DE FRANCISCO DE BURGOA
Los dos libros de crónica histórica de fray Francisco de Burgoa, por sus títulos abreviados
Palestra historial y Geográfica Descripción
comparten el honor de ser el más importante
documento, por extensión y contenido, que trata de la participación de los dominicos en la
fundación de la cultura e iglesia en el estado mexicano de Oaxaca, desde sus antecedentes
hasta el segundo tercio del siglo XVII
.
A decir de Barbro Dahlgren, “la Geográfica Descripción sigue siendo una obra
indispensable para tantos aspectos de la historia de Oaxaca de los siglos XVI y XVII”
. Por otra
parte, consta que el insigne historiador Juan B. Carriedo consideraba a Burgoa “el historiador
más completo de los que escribieron la historia de nuestro Departamento”, es decir, de
Oaxaca
. Robert Ricard y fray Esteban Arroyo, primer biógrafo de Burgoa, también
reconocieron, ya hace algunos años, la importancia de la doble crónica
.
Con todo, el polígrafo Andrés Henestrosa lamentó en su momento que Burgoa no
hubiera logrado una síntesis y, juzgándolo tal vez con excesivo rigor metodológico, no llegó a
considerarlo un historiador sino una suerte de recopilador, pues “no es la suma de datos, de
documentos, de verdades, lo único que constituye a un historiador [...] quedan entonces la
Autónoma de México – Instituto de Investigaciones Históricas, 2012, 671-686.
Fray Francisco de BURGOA, PALESTRA HISTORIAL de virtudes y ejemplares apostólicos [...]
(Biblioteca Porrúa 94), México, Porrúa, 1989; ID., GEOGRÁFICA DESCRIPCIÓN [...] vols. I y II
(Biblioteca Porrúa 97-98), México, Porrúa, 1989. Citamos las obras de Francisco de Burgoa por el
número del capítulo y el número de página de la edición de uso, separados por un punto. El
volumen único de la Palestra historial, incluye todos sus capítulos, desde la presentación y el 1.25
(capítulo 1, página 25) hasta el 80.598; mientras que los dos volúmenes de la Geográfica
descripción van respectivamente desde los preliminares y el 1.25 hasta el 39.417 el primero, y
desde el 40.1 hasta el 80.498 el segundo. En adelante Palestra y Geográfica. La capitulación es
constante en las diferentes ediciones.
Sobre las diferentes ediciones de la obra de Burgoa ver Eduardo R. IBARRA, “Francisco de Burgoa,
historiador de la provincia de San Hipólito de Oaxaca. Siglo XVII”, en CAMELO – ESCANDÓN,
Historiografía mexicana, 1075-1110, 1089-1090. De modo sumario puede hablarse de dos tipos:
por una parte la primera edición (Juan Ruiz, 1670 y 1674) está reproducida en facsímil por Miguel
Angel Porrúa y diversas instituciones culturales mexicanas en 1997. La versión en escritura
moderna por otra Editorial Porrúa, utilizada aquí —que viene a ser tercera edición— corresponde
a la edición a cargo del Archivo General de la Nación — México, Publicaciones Gráficas de la
Nación, 1934. En resumen: 1670/4 – 1934 – 1989 – 1997. La edición de Porrúa une legibilidad y
difusión, lo que no impide cotejarla con la tipografía antigua cuando sea oportuno.
Barbro DAHLGREN, “Breve Presentación”, en Geográfica, vii-x, x.
R. L. (sic), “Fray Francisco de Burgoa”, en Palestra, vii-xii, vii.
P. RICARD, La conquista, 86, dice refiriéndose a los dominicos: “en materia de crónicas quedan
solamente como fuentes principales las obras de Dávila Padilla, de Méndez y de Burgoa, que, a
pesar de sus defectos, prestan las mejores garantías”. Ver también Esteban ARROYO, Fray
Francisco de Burgoa, O. P. (Cronista oajaqueño del Siglo XVII), Oajaca, Méjico, Imprenta
Camarena, 1954: Burgoa “nos da sin fin historias interesantísimas” (p. 97).