La cibermoral, una propuesta de la ética teológica para el mundo digital
Cybermoral, a Theological Ethics Proposal for the Digital World
https://doi.org/10.46543/ISID.2433.1061
Francisco Javier Real Álvarez
Instituto Teológico San Leandro de Huelva
Huelva, España
franciscojaviereal@itsanleandro.es
https://orcid.org/0000-0002-7422-1143
Resumen: El presente artículo explora cómo el mundo digital ha transformado no solo la
comunicación humana, sino también la naturaleza misma del ser humano. Este nuevo entorno
antropológico requiere una adaptación de la teología y la moral a la lógica digital. Se requiere
una “cibermoral”, respuesta ética que permita un desarrollo integral del hombre en este
contexto. La cibermoral aborda los desafíos y oportunidades que presentan las redes sociales
y la inteligencia artificial y ofrece principios éticos que guíen su uso responsable. El artículo
analiza cómo estas tecnologías influyen en la identidad, la relacionalidad y la sociabilidad
del ser humano y promueve una relacionalidad integral basada en la dignidad, la empatía y
las virtudes cardinales y teologales, con el fin de lograr una auténtica comunión en el ámbito
digital.
Palabras claves: cibermoral, redes sociales, inteligencia artificial, mundo digital, ética
Abstract: This article explores how the digital world has transformed not only human
communication but also the very nature of the human being. This new anthropological
environment requires an adaptation of theology and morality to the digital logic, proposing
“cybermoral” as an ethical response that enables the integral development of man in this
context. The cybermoral addresses the challenges and opportunities presented by social
networks and artificial intelligence, and offers ethical principles to guide their responsible
use. The article analyses how these technologies affect human identity, relationality, and
sociability, promoting an integral relationality based on dignity, empathy, and the cardinal
and theological virtues, in order to achieve authentic communion in the digital sphere.
Keywords: cybermoral, social networks, artificial intelligence, digital world, ethics
Recibido: 15 de septiembre de 2024
Aceptado: 7 de octubre de 2024
1. Introducción
2
Primero fue la aparición de internet. Luego siguió la web 2.0 y el desarrollo de las redes
sociales digitales con sus algoritmos y finalmente el boom de la inteligencia artificial [= IA]
que estamos viviendo estos últimos años. Los medios tradicionales de comunicación —como
la radio, la televisión y el cine, que habían desarrollado una ética de la comunicación con sus
códigos deontológicos— se han visto superados por el avance de un mundo digital
1
que está
transformando no solo la comunicación humana, sino al mismo ser humano.
La red —con la que nos referimos al amplio mundo digital, que comprende internet,
las redes sociales
2
y las IAs
3
— se ha convertido en un nuevo ambiente antropológico, desde
el cual el hombre se comprende, percibe lo que le rodea e incluso interpreta su relación con
la Trascendencia
4
. Esta red digital no es solo un instrumento que el hombre usa, sino que, al
usarla, el mismo hombre es transformado por su lógica
5
. Para que la teología y la moral
puedan contribuir al desarrollo humano, debemos adaptarnos a este nuevo ambiente
antropológico, adecuando nuestra manera de hacer teología a la lógica de la red.
Es por ello que, en el siguiente artículo, proponemos la cibermoral
6
como respuesta a
este desarrollo teológico. Para ello, partiremos en un primer momento de cómo el mundo
digital está transformando al ser humano y cómo está influyendo en su relacionalidad
integral, para a continuación proponer una cibermoral que ayude al hombre a su desarrollo
completo en este mundo digital. Finalmente, plantearemos cómo aplicar los principios de la
cibermoral al ámbito de las redes sociales y de las IAs.
1
Cf. Giacomo COCCOLINI, “Teologie online”, en Salvino LEONE – Romano ALTOBELLI (eds.), En
la morale riflessa sul monitor. Internet ed etica, Roma, Città Nuova, 2006, 33-39 (33-54).
2
Cuando en nuestro trabajo hacemos referencia a la red social nos referimos a una plataforma de
comunicación en red en la que los participantes: 1) tienen perfiles identificables en manera
unívoca, constituidos por contenidos proporcionados por el usuario, contenidos proporcionados
por otros usuarios, y/o por datos proporcionados por el sistema; 2) pueden articular públicamente
conexiones que pueden ser visualizadas y atravesadas por otros; y 3) pueden consumir, producir,
y/o interactuar con flujos de contenidos generados por los usuarios desde sus conexiones en el
sitio. Cf. Danah BOYD – Nicole ELLISON, “Sociality through social network sites”, in W. H.
DUTTON (ed.), The Oxford Handbook of Internet Studies, Oxford, Oxford University Press, 2013,
158 (151-172) (https://doi.org/10.1093/oxfordhb/9780199589074.013.0008).
3
En relación a la inteligencia artificial, cada vez que usemos este término hacemos referencia a una
rama de la informática que intenta reproducir las funciones cognitivas humanas como el
razonamiento, la memoria, el juicio o la decisión, y después confiar una parte de estas facultades,
que consideramos signos de inteligencia, a los ordenadores. Cf. Milagros OTERO PARGA, “¿Puede
la inteligencia artificial sustituir a la mente humana? Implicaciones de la IA en los derechos
fundamentales y en la ética”, Anales de la Cátedra Francisco Suárez 57 (2023) 46 (39-61)
(https://doi.org/10.30827/acfs.v57i.24710).
4
Cf. Giovanni DEL MISSIER, “Dignitas Personae: Logica della tecnologia e logica della persona”,
Studia Moralia 47 (2009) 385 (361-385).
5
Cf. Jonah LYNCH – Aldo CAZZULLO, Il Profumo dei limoni: Tecnologia e rapporti umani nell’era
di Facebook, Torino, Lindau (Edición Digital), 2012, pos. 517-518.
6
La cibermoral es la propuesta moral desde la fe al hombre que quiere alcanzar la perfección y el
bien, estableciendo relaciones de comunión en el mundo digital. Para ello, hace uso de la conexión
con los otros a través de la empatía y orienta esa conexión a través de las virtudes cardinales y
teologales.
3
2. Influencia de las TICs en el ser humano
Toda tecnología opera un cambio en el hombre. Tal como sostiene Walter Lobina, el hombre
no solo crea la tecnología, sino que esa misma tecnología influye y condiciona al hombre
7
.
Las tecnologías de la información y la comunicación [= TICs] cambian no solo la modalidad
de transmisión de la información y del saber, sino también la estructura misma del
conocimiento, de tal manera que estas no solo son frutos del hombre de un momento y de
una cultura determinada, sino que también condicionan los esquemas cognitivos y
socioculturales de ese mismo hombre
8
.
Así, los medios de comunicación “median” nuestra manera de percibir la realidad,
moldeando e influyendo en nuestras mentes para que adopten nuevas características y
evolucionen siguiendo los parámetros que las TICs les van marcando. El lenguaje oral, la
escritura, la imprenta o los medios electrónicos influyeron en la cultura y en la comunicación:
– El lenguaje oral hizo que la comunicación fuera inmediata, cercana, personal, narrativa
y repetitiva. Esto provoc que el hombre se comprendiera desde la experiencia directa:
respondiendo a lo inmediato y sin la construcción de pensamientos abstractos
9
.
– Esto cambi con la aparición del alfabeto y, posteriormente, de la imprenta, lo que
reestructuró el pensamiento humano, convirtiéndose en individualista, analítico y
argumentativo, y privilegiando la dimensión racional, reflexiva y creativa. La nueva
estructura lineal que aporta el texto escrito conduce a una reconfiguración del
pensamiento, que refuerza su estructura lógica
10
.
– El cine, la radio o la televisión provocarán el surgimiento de una comunicación más
sintética y estimulante, que condiciona la cognición humana y hace de la comunicación
algo masivo e inmediato, globalizado, complejo y reflejo de la realidad mediada por el
instrumento usado
11
.
– Finalmente, internet introduce en la vida del ser humano una comunicación que se
caracteriza por ser numérica, multimedia, hipertextual, conectiva, interactiva,
personalizada, presentista e inmediata
12
. Internet repercutirá positivamente sobre el
pensamiento humano, desarrollando más la implicación, la sensibilidad, el presente, y
potenciando el conocimiento y la tendencia universalista. Pero también tendrá
7
Cf. Walter LOBINA, “Codici comunicativi tra parola, gesto e silenzio”, in Giuseppe MAZZA – G.
PEREZO (dir.), Bibbia e comunicazione: Approfondire la Parola in ascolto dell’uomo
contemporaneo, Cinisello Balsamo, San Paolo, 2008, 147-148.
8
Cf. Filippo CERETTI, La comunicazione: Dalla cultura orale alla cultura elettronica, Leumann,
Elledici, 2000, 27; Germán Humberto BARBOSA MORA, La incidencia de las redes sociales en la
experiencia moral del sujeto. Una confrontación con el paradigma ético de la relacionalidad.
Tesis para el doctorado. Roma, Pontificia Università Gregoriana, 2016, 31.
9
Cf. CERETTI, La comunicazione, 33-38.
10
Cf. Walter J. ONG, Oralità e scrittura. Le tecnologie della parola, Bologna, Il Mulino, 1986, 145;
Pier Cesare RIVOLTELLA, Teoria della comunicazione, Brescia, La Scuola, 1998, 149-151.
11
Cf. Martín CARBAJO NÚÑEZ, “El Consagrado en la era digital: Oportunidades y desafíos”, Verdad
y Vida: Revista de las Ciencias del Espíritu 266 (2015) 11-37.
12
Cf. LOBINA, “Codici comunicativi tra parola, gesto e silenzio”, 151-152.
4
repercusiones negativas: como la falta de identidad y de narratividad, la incapacidad para
jerarquizar valores, la desensibilización... En definitiva, internet genera un pensamiento
excesivamente narcisista, individualista y desordenado
13
.
Las redes sociales han creado una nueva experiencia relacional. Es algo real y concreto,
ya que la barrera entre el mundo físico y el mundo digital no existe en nuestra vida diaria.
Los encuentros que se dan entre personas en las redes sociales son reales, como reales son
los pensamientos y sentimientos que se derivan de ellos. En cuanto lugar, existe de verdad,
es real. El espacio digital es una extensión de nuestro espacio vital cotidiano. Comentaba
monseñor Lucio Ruiz, secretario del dicasterio para la comunicación del Vaticano, a la luz
del último sínodo:
Lo digital es diferente de lo virtual, que no existe; es una construcción del sistema, como los
videojuegos. Lo digital, en cambio, es lo real, pero a través de instrumentos informáticos. Yo
les decía a los misioneros informáticos que nuestro tiempo, nuestro afecto, nuestra
conversación y nuestra fe son reales. Lo único que es digital es el medio a través del cual nos
conectamos, pero no hay nada virtual en el vínculo. Es importante entenderlo porque la
digitalidad nos permite estar en los lugares, compartiendo con los que están lejos
14
.
Las redes están cambiando nuestro modo de pensar y concebir lo que somos, de
conocer el mundo que nos rodea y de entrar en conexión con el otro. La red es un nuevo
espacio existencial en el que el hombre se desenvuelve con una nueva lógica relacional. Es
por lo que se hace necesaria una visión que entienda la red como un ambiente en el que el
hombre pueda desarrollarse como persona en comunión con la alteridad, dentro del plan de
Dios.
3. Influencia del mundo digital en el hombre actual
El mundo digital influye tanto en el hombre que ha cambiado su manera de relacionarse. Si
nos centramos en la red social, dada la aceptación y extensión de estas en nuestro mundo,
influyen de una manera notable en el modo de pensar y concebir las relaciones humanas. Al
usarlas, el hombre adapta su pensamiento, su modo de percibir la realidad y su forma de
relacionarse, a la lógica y al modo de ser de las redes. Si a todo esto le añadimos el boom de
la IA y su enorme influencia en nuestra toma de decisiones diarias, nos colocamos ante un
gigantesco desafío teológico y moral.
Las redes sociales y las IAs surgen del deseo de los individuos de estar en contacto con
otros y de compartir intereses y experiencias, trasladando las interacciones sociales al mundo
13
Cf. Francisco Javier REAL ÁLVAREZ, Ética de los Medios de Comunicación. Una visión cristiana
de la ética de la comunicación. Disertación para la Licencia. Roma, Universidad Gregoriana,
2005, 22-23.
14
Lucio RUÍZ, “El mundo digital y nuevos desafíos para la Iglesia”, Buena Voz Noticias,
https://bit.ly/3FvF3bQ [acceso 30 de octubre 2022].
5
digital
15
. Es importante reseñar su capacidad como ambiente que potencia la cooperación, la
comunicación y la comunidad, acentuando el contacto, la relación y la expresión personal
16
.
El futuro de la red se presenta como un enorme desafío a la moralidad, ya que el uso
de algoritmos, machine learning, Big Data e IA pueden significar un enorme socavamiento
de la privacidad y de la libertad. Por ello, muchos autores contemporáneos, atentos a la
enorme influencia de la IA y de las redes sociales, han reflexionado —desde el ámbito
filosófico, sociológico y neuropsicológico— sobre el cambio de paradigmas que están
significando las TICs.
Autores como Byung-Chul Han o Zigmunt Bauman concluyen que vivimos en una
sociedad líquida en la que el hombre no posee una identidad definida
17
y que se encuentra
con unas redes digitales que potencian la autoexplotación y la autoexposicin constante,
reforzando los sentimientos narcisistas y el rechazo hacia el otro. Las redes potencian una
cultura: transparente
18
(uniformizando a todos y alejando a los distintos), pornográfica
19
(donde todos somos mercancías), acelerada
20
(impidiendo la narratividad de la vida) y
panóptica
21
(donde nos mostramos y somos observados por terceros, que recaban nuestra
información). El poder que surge de las redes y de las IAs es un poder inteligente que,
obteniendo nuestros datos y prediciendo nuestros comportamientos, es capaz de
manipularnos sin que nos demos cuenta
22
.
Las investigaciones llevadas a cabo en torno a la neurociencia, la neuroplasticidad y la
ciberpsicología nos ofrece ricas observaciones, importantes para darnos cuenta de cómo las
redes y las IAs moldean nuestros cerebros y comportamientos:
– La neurociencia nos coloca frente a la influencia que ejerce el mundo digital sobre
nuestras neuronas, excitando o inhibiendo los impulsos que se dan en las sinapsis y que
provocan el aumento de neurotransmisores, como la dopamina o la serotonina
23
. Las
15
Cf. Fernando GARCÍA FERNÁNDEZ, Las redes sociales en la vida de tus hij@s, Madrid, Foro
Generaciones Interactivas, 2010, 18.
16
Cf. David CALDEVILLA DOMÍNGUEZ, “Las redes sociales. Tipología, uso y consumo de las redes
2.0 en la sociedad digital actual”, Documentación de las Ciencias de la Información 33 (2010) 54-
58 (45-68).
17
Poseer una identidad con fundamentos sólidos en un escenario moderno líquido se convierte, antes
que, en una ventaja, en un verdadero obstáculo. De modo que poseer una identidad deviene una
carga, un lastre del que es necesario desprenderse, porque de preservarlo, limita la imprescindible
movilidad e impediría que el sujeto posmoderno fluya y se mueva libremente. Cf. Zygmunt
BAUMAN, Modernidad líquida, México, Fondo de Cultura Económica, 2003, 8-13; José MÁRMOL
PEÑA, Zigmunt Bauman y el problema de la identidad en la modernidad líquida y en la
globalización, Universidad del País Vasco, País Vasco, 2018, 159.
18
Cf. Claudia MUÑOZ TOBAR, “Transparencia e insubstancialidad de la confianza en la era digital”,
Cuadernos de Filosofía 33 (2015) 8 (7-27).
19
Cf. Byung-Chul HAN, La sociedad de la transparencia, Barcelona, Herder, 2013, pos. 347-468.
20
Cf. HAN, Sociedad de la transparencia, pos. 474-510.
21
Cf. HAN, Sociedad de la transparencia, pos. 788.
22
Cf. Byung-Chul HAN, Psicopolítica, Barcelona, Herder, 2014, pos. 576-650.
23
En nuestra investigación nos interesa la neurociencia como aquella disciplina científica que nos
ofrece los estudios sobre cómo los procesos bioquímicos, acontecidos en el interior de nuestros
cerebros, influyen en nuestra identidad, nuestra conducta, nuestra libertad y nuestra
6
redes y las IAs pueden crear dependencia, disminuyendo o anulando nuestra libertad y
responsabilidad.
– La neuroplasticidad —muy divulgada por Carr y Hebb— implica que el mundo digital
est mutando nuestros cerebros, conectando y desconectando neuronas para adaptarse y
reorganizarse al nuevo ambiente digital
24
. Nuestro cerebro es flexible: puede crear,
reforzar y debilitar habilidades y comportamientos.
– La ciberpsicologa nos muestra los cambios psíquicos surgidos de la interacción entre el
mundo digital y el comportamiento. Psicólogos como Tonioni, Riva o Parson, coinciden
en afirmar que las redes condicionan los esquemas cognitivos —primando la intuición
sobre el razonamiento— y emotivos —dificultando la capacidad de reconocer las
emociones
25
—.
Nos encontramos ante un nuevo homo tecnologicus, según Tonino Cantelmi, que posee
una mente tecnolíquida como fruto de una mutación estructural y funcional, resultante de la
influencia de las tecnologías, provocada por los cambios en las conexiones sinápticas
26
. El
hombre tecnolíquido presenta deficiencias en su identidad, en su relacionalidad y en su
sociabilidad
27
:
– En cuanto a su identidad (ser), porque ha renunciado a tenerla de forma estable en favor
de una líquida, debido al condicionamiento por su narcisismo, su ambigüedad y su
búsqueda de sensaciones fuertes.
– En cuanto a su relacionalidad (ser-con), porque prefiere la soledad, creando relaciones
conectivas que se caracterizan por su provisionalidad, indefinición e inconsistencia.
responsabilidad moral en las redes. Cf. Mario BOIES, “Neuroanatomia e neurofisiologia dei
neuroni e dei neurotrasmettitori (Parte IV). Dispense del corso: “Il giudizio morale alla luce delle
neuroscienze”, Accademia Alfonsiana, Roma 2020, 47-58; Marco MAGRINI, Cervello: Manuale
dell’utente. Guida semplificata alla machina più complessa del mondo, Milano, Giunti Editore,
2019, 32.
24
La neuroplasticidad es la capacidad que posee el cerebro de adaptación a las circunstancias, al
aprendizaje y a las tecnologías, de tal manera que, gracias a la interconexión de las neuronas por
los enlaces sinápticos, el cerebro tendría la capacidad de adaptarse y reorganizarse,
“desconectando” unas neuronas y “conectando” otras. Cf. Nicholas CARR, The shallows: what the
internet is doing to our brains, New York, W.W. Norton & Company, 2010, 170-173.
25
La ciberpsicología es la rama de la psicología que se centra en estudiar los nuevos fenómenos y
los cambios psíquicos surgidos de la interacción entre tecnología y comportamiento. Cf. Giuseppe
RIVA, Nativi digitali: Crescere e apprendere nel mondo dei nuovi media, Bologna, Società
Editrice il Mulino, 2014, 68-69, 86; Federico TONIONI, Psicopatologia Web-Mediata: Dipendenza
da internet e nuovi fenomeni dissociativi, Milano, Springer, 2013, 142; Thomas PARSONS,
Cyberpsychology and the Brain: The Interaction of Neuroscience and Affective Computing,
Cambridge, Cambridge University Press, 2017, 101-102
(https://doi.org/10.1017/9781316151204).
26
Cf. Tonino CANTELMI, “Com’è mutato il cervello dei «Nativi Digitali»: Più rapido e
multitasking”, Cantelmi Psichiatra, http://cort.as/-CzRN [acceso 1 de diciembre 2018].
27
Cf. Francisco Javier REAL ÁLVAREZ, Redes sociales y experiencia relacional. Una propuesta de
cibermoral basada en la comunión (Tesi Accademia Alfonsiana 8), Roma, Lateran University
Press, 2022, 161-165.
7
– Relaciones que objetivan al otro, lo que termina impidiendo la sociabilidad (ser-para),
lo que incapacita a la persona para el encuentro y la donación al otro.
A pesar de estas deficiencias, el hombre actual necesita de la red social digital. Y ello,
porque por muy digital que sea, sigue siendo un ser relacional. Así lo afirma la visión cristiana
del ser humano: llamado por Dios y capacitado para responder a esa llamada. Lo que hace
que la relación sea la característica estructurante de la persona y de su moralidad
28
. Esta
relacionalidad se refleja en la vida en red, que se convierte en ese ambiente donde el hombre
busca colmar su deseo de comunión y relación
29
. El hombre es un ser relacional; el hombre
es un ser en red: la red de la vida y la vida en red se complementan, de tal manera que el
hombre solo se plenifica en la relación, y en la red digital busca dar respuesta a esta naturaleza
relacional
30
.
Esta afirmación es vital: la relacionalidad se refleja en la vida en red. Y a ella tiende
para saciar su deseo de comunión. Pero ella sola no basta. La red nos conecta, pero por sí
sola no crea ni relación ni fraternidad.
4. El mundo digital y el plan salvífico de Dios
La historia de la Iglesia con los medios de comunicación es bastante amplia: si hacemos una
aproximación a los documentos papales en torno a la red vemos una evolución en positivo,
en la que se pasa de una contemplación recelosa de dichos medios a otra final en la que ya se
los observa como ambientes humanos. La Iglesia siempre aprecia los medios como dones de
Dios al servicio del hombre, con un buen número de potencialidades que pueden favorecer
el progreso y el bien humanos, pero también con un número importante de dificultades, que
pueden desvirtuar la comunicación y conducir al hombre a la desconectividad
31
.
La reflexión magisterial nos conduce a la necesidad de plantear una teología cuya
finalidad sea dar razón de nuestra fe desde la lógica de este ambiente digital y de red social.
Es un desafío difícil, pues implica no solo el conocimiento profundo de la cultura digital,
sino también una nueva manera de pensar en la teología
32
. El reto de la pastoral y la moral no
puede ser el de cómo utilizar bien la red, sino cómo buscar el Bien en el tiempo de la red.
Este pensamiento surge de la experiencia de fe de unos hombres que han sabido vivir
la red como parte del proyecto salvífico divino, en la que es posible conectar con la llamada
de Dios a hacer de todos los hombres una familia, y en la que las relaciones se hacen abiertas,
gratuitas, solidarias y participativas, porque la red se ha convertido en el lugar del don y de
28
Cf. Sergio BASTIANEL, Teologia morale fondamentale. Moralità personale, ethos, etica cristiana,
Roma, Editrice Pontificia Università Gregoriana, 2003, 23-28.
29
Cf. Martín CARBAJO NÚÑEZ, “Todo está conectado”. Ecologa Integral y comunicación en la era
digital, Lima, Paulinas, 2019, 38-52.
30
Cf. REAL ÁLVAREZ, Redes sociales y experiencia relacional, 170-171.
31
Para conocer el pensamiento de la Iglesia y el Magisterio a lo largo de los años en torno a los
medios de comunicación, internet y las redes sociales, se puede consultar el capítulo V de la tesis:
Cf. REAL ÁLVAREZ, Redes sociales y experiencia relacional, 225-262.
32
Cf. Antonio SPADARO, Ciberteología: Pensar el cristianismo en tiempos de la red, Barcelona,
Herder (Edición Digital), 2015, pos. 501-502.
8
la gracia
33
. Entendida así, la red es una etapa más en el camino de la humanidad hacia Dios,
que se convierte en una posibilidad de comunión fraternal
34
.
5. La relacionalidad integral, base de la cibermoral
En el encuentro con el G7, el papa Francisco sostuvo que el hombre es un ser relacional y
que al entrar en relación con la realidad que lo circunda, esta lo transforma. Esto también
sucede al entrar en relación con unos instrumentos tan singulares como son las redes sociales
y la IA
35
. Por eso, en este apartado vamos a profundizar en esa relacionalidad integral que
constituye al ser humano y que lo construye, dependiendo de las relaciones que establece y
que configuran su personalidad.
Cuando hablamos de relacionalidad integral del ser humano nos referimos a esa visión
cristiana que nos ofrece un enfoque de la persona basado en la relacionalidad como elemento
constitutivo de su ser: el hombre es persona en cuanto relación consigo mismo, con la
creación, con los demás y con Dios. Este ser-relación es una característica estructurante de
la persona, de tal manera que se convierte en la condición irrenunciable para la realización
de lo auténticamente humano
36
. Así lo afirma el Concilio Vaticano II en su constitución
Gaudium et Spes, cuando dice: “el hombre es, en efecto, por su íntima naturaleza, un ser
social, y no puede vivir ni desplegar sus cualidades sin relacionarse con los dems”
37
.
Igualmente, basándose en el planteamiento de Paul Ricoeur
38
y yendo más allá de él,
pero apoyándose en el Compendio de Doctrina Social de la Iglesia
39
, Sergio Bastianel —
antiguo profesor de moral de la Universidad Gregoriana— afirma que la relación no es un
atributo de la persona, sino que es constitutivo de la misma
40
, de tal manera que la persona es
capaz de conocer/conocerse y decidir/decidirse en referencia a un contexto de relaciones:
33
Cf. Antonio SPADARO, Compartir a Dios en la red, Barcelona, Herder Editorial (Edición Digital),
2016, pos. 259-295.
34
Cf. SPADARO, Ciberteología, pos. 2275-2743; Giovanni DEL MISSIER, “Abitare da cristiani
nell‘epoca digitale. Coscienza ecclesiale nel contesto mediatico”, Studia Patavina 60 (2013) 347
(325-348); Giovanni DEL MISSIER, “El desafío de los New Media. La ética teolgica en el mundo
digital”, Moralia 38 (2015) 97-121, 119-120 (97-121).
35
Cf. FRANCISCO, “Participacin del santo Padre Francisco en el G7 en Borgo Egnazia”,
https://acortar.link/ikG4CD [acceso 14 de junio 2024].
36
Cf. REAL ÁLVAREZ, Redes sociales y experiencia relacional, 166.
37
CONCILIUM OECUMENICUM VATICANUM II, Gaudium et Spes [= GS], Constitutio Pastoralis de
Ecclesia in mundo huius temporis (7.12.1965), AAS 58 (1966), n.º 12.
38
El antropólogo francés sostiene que la identidad del hombre se forma en la relación con los demás,
de tal forma que la intersubjetividad constituye el evento originario de la formación del yo. Su
aportación consiste en superar la visión individualista del sujeto, destacando su necesidad de
relación. Cf. Paul RICOEUR, Sí mismo como otro, Madrid, Siglo XXI de España Editores, 2010,
353.
39
Cf. PONTIFICIO CONSEJO JUSTICIA Y PAZ, Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, Città
del Vaticano, Editrice Vaticana, 2005, n2. 108-111.
40
Cf. Sergio BASTIANEL, Teologia morale fondamentale: Moralità personale, ethos, etica
Cristiana, Roma, Editrice Pontificia Università Gregoriana, 2005, 23.
9
– En relación con la creación, el hombre conoce y se conoce, y al decidir
responsablemente sobre cada una de las obras de la creación, toma postura y se decide
sobre sí mismo.
– Lo mismo sucede en relación con los otros, el hombre conoce y se conoce, y en esta
acción de decidir sobre el otro, toma decisión sobre uno mismo. El hombre necesita estar
en relación con un tú creado, como relación de igualdad, como referencia intersubjetiva.
Como afirma el papa Francisco en la encíclica Laudato Si’, el hombre crece y llega a su
plenitud en la medida en que entra en relación con los otros; y, al entrar en esa relación,
asume en su propia existencia aquel dinamismo trinitario que Dios ha impreso en él
41
.
– Si esto sucede así con las criaturas y las personas, en mayor medida se da con relación
a Dios, el Tú con mayúsculas. El hombre es imagen de Dios, lo que significa que no es
solo el hombre el que queda referido a Dios con esta relación, sino que es el propio Dios
quien en ella se autorremite al hombre. Es más, en Jesucristo el hombre se convierte en
el tú de Dios
42
. De esta forma, Dios es el Tú del hombre y el hombre es el tú de Dios
43
.
Así, el otro se convierte en una presencia interpelante, que exige una respuesta a esa
llamada que plantea y que termina por configurar la personalidad, al tener que
autocomprenderse y decidirse a partir de ella. La alteridad no es un objeto, sino un sujeto que
se convierte en centro de sentido y de producción de sentido, en una relación redefinida por
la posibilidad de vivir siendo “reconocedores y reconocidos”
44
.
La persona se realiza como tal en la relacionalidad, es decir, en esa experiencia del
reconocimiento de la creación, de los otros y de Dios. Y a la vez, esta experiencia manifiesta
el carácter esencialmente relacional que la define
45
. Esta idea de la relacionalidad integral se
puede extraer de la propuesta de amistad social del papa Francisco en la encíclica Fratelli
Tutti [= FT], en la que el pontífice invita a soñar en una amistad y fraternidad social basadas
en la relacionalidad intrínseca del ser humano, partiendo para ello de un “nosotros” que habita
la casa común.
Un ser humano est hecho de tal manera que no se realiza, no se desarrolla ni puede encontrar
su plenitud “si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás”. Ni siquiera llega a
reconocer a fondo su propia verdad si no es en el encuentro con los otros: “Sólo me comunico
realmente conmigo mismo en la medida en que me comunico con el otro”. Esto explica porqué
nadie puede experimentar el valor de vivir sin rostros concretos a quienes amar. Aquí hay un
41
Cf. FRANCISCO, Laudato si [= LS], Litterae Encyclicae de communi domo colenda (24.5.2015),
AAS 107 (2015), n.º 240.
42
Cf. Luis F. LADARIA, Introducción a la antropología teológica, Estella, Verbo Divino, 2000, 90;
IDEM, “Aportaciones de la cristología patrística de la «imagen» a la antropología teolgica”,
Isidorianum 32 (2023) 11-23 (https://doi.org/10.46543/ISID.2332.1003).
43
Cf. Juan Luis RUIZ DE LA PEÑA, Imagen de Dios. Antropología teológica fundamental, Santander,
Sal Terrae, 1996, 45.
44
Cf. Sergio BASTIANEL, Moralità personale nella storia. Temi di morale sociale, Trapani, Il Pozzo
di Giacobbe, 2016, 14.
45
Cf. BARBOSA MORA, “La incidencia de las redes sociales”, 125.
10
secreto de la verdadera existencia humana, porque “la vida subsiste donde hay vínculo,
comunión, fraternidad”
46
.
Tal como sostiene el profesor Carbajo, todo ha sido creado para el encuentro de la
criatura con el creador. Todo es fruto del amor trinitario y, como imagen suya, todos estamos
orientados a la donación de nosotros mismos. Lo que consideramos relacionalidad integral
no es otra cosa que el reconocimiento de que el hombre es ese ser en relación a Dios, a la
creación, a los otros y a sí mismo. Y que estas cuatro relaciones marcan la existencia del ser
humano, de tal manera, que —más que animal racional— podemos definir al hombre como
ser relacional
47
.
6. Riesgos del mundo digital para el desarrollo moral del hombre
6.1. Riesgos de las redes digitales para el desarrollo moral
Las redes sociales han acercado a los hombres, ayudándoles a fomentar la relacionalidad,
pero presentan ciertos peligros que pueden influir en el desarrollo moral de la persona.
Siguiendo el planteamiento de mi tesis sobre cibermoral, algunos de estos riesgos son
48
:
– Ciberbullying, sexting y grooming. Las redes sociales facilitan el acoso en línea al
proporcionar anonimato y acceso constante a la víctima, lo que amplifica el daño
emocional y psicológico. Esta forma de acoso no requiere violencia física para causar un
impacto devastador, ya que la propagación rápida y viral de contenido dañino puede
llevar a las víctimas a experimentar ansiedad, baja autoestima y, en casos extremos,
pensamientos suicidas.
– Adicción y dependencia. El uso excesivo de las redes sociales puede generar adicción,
afectando el bienestar neurológico de los individuos. La búsqueda constante del “me
gusta” y de seguidores activa mecanismos de recompensa en el cerebro, similar a las
adicciones a sustancias. Esta dependencia puede llevar a una disminución en la materia
gris del cerebro, que afecta a la capacidad de tomar decisiones informadas y autónomas.
– Pérdida de la empatía y narcisismo. El entorno digital promueve una forma de
interacción que puede resultar en la objetivación del otro, reduciendo la empatía hacia
los demás. Las personas tienden a mostrar solo aspectos seleccionados de su vida en
línea, lo que fomenta el narcisismo y la autocomplacencia, afectando la profundidad y
autenticidad de las relaciones humanas
49
.
46
FRANCISCO, Fratelli Tutti [= FT], Lettera enciclica sulla fraternità e l’amicizia sociale (4.10.2020),
en L’Osservatore Romano 4 ottobre 2020, n.º 87.
47
Cf. Martín CARBAJO NUÑEZ, “Tutto é collegato. Comunicazione ed ecologia integrale alla luce
della Laudato Si”, Path 17 (2018) 343-346 (337-357); REAL ÁLVAREZ, Redes sociales y
experiencia relacional, 220.
48
Cf. REAL ÁLVAREZ, Redes sociales y experiencia relacional, 278-295.
49
Ya el filósofo Gabriel Marcel hablaba del peligro de la cosificación del otro merced a la tecnología.
Para un tratamiento actualizado de este tema en relación con las redes sociales, cf. José Joaquín
CASTELLÓN-MARTÍN, “Técnicas de envilecimiento: Una reflexin desde el pensamiento de
Gabriel Marcel”, Isidorianum 29 (2020) 103-126 (https://doi.org/10.46543/ISID.2029.1056).
11
– Difusión de fakenews. Las redes sociales son un vehículo eficaz para la propagación de
noticias falsas, las cuales pueden manipular la opinión pública y distorsionar la realidad.
Este fenómeno no solo desinforma, sino que también puede incitar al odio y a la
polarización social, atentando contra los principios de verdad y justicia moral.
– Privacidad y exposición de datos. La recolección y uso indebido de datos personales en
las redes sociales pone en riesgo la privacidad y la intimidad de los usuarios. Esta
exposición puede ser utilizada para influir en las decisiones personales y para manipular
a las personas con fines comerciales o políticos, atentando contra la dignidad y la
autodeterminación del individuo. Este es un riesgo compartido con la IA, que permite la
recopilación, el almacenamiento y el análisis de grandes cantidades de datos personales
por sus sistemas para su formación y mantenimiento
50
.
Estos peligros evidencian la necesidad de un uso más ético y consciente de las redes
sociales, para proteger el desarrollo integral de la persona y salvaguardar los principios de
dignidad, respeto y verdad.
6.2. Riesgos de las IAs para el desarrollo moral
A pesar de los grandes beneficios que puede aportar la IA al ser humano, existen también
riesgos significativos para los usuarios en su desarrollo como persona. El papa Francisco en
su mensaje para la paz, publicado en enero de 2024
51
, destaca algunos de estos riesgos más
importantes.
– La deshumanización se puede dar cuando las relaciones mediadas por IA se vuelven
superficiales o impersonales, reduciendo las relaciones humanas a simples intercambios
de información
52
; o cuando el uso excesivo de algoritmos para tomar decisiones que
afectan a las personas puede llevar a tratarlas como meros datos o números, sin
considerar su complejidad y dignidad intrínseca
53
.
– El aislamiento, como consecuencia del uso excesivo de la IA en entornos sociales y
laborales, puede reducir las interacciones cara a cara, promoviendo el repliegue social o
la creación de burbujas digitales
54
.
– El riesgo de manipulación y control social asociado a la IA es otra de las enormes
preocupaciones que plantea el uso de dicha tecnología. El uso intensivo de los datos
personales por parte de sistemas de IAs no solo afecta a la preocupación sobre la
50
Cf. Jorge FRANGANILLO, “La inteligencia artificial generativa y su impacto en la creacin de
contenidos mediticos”, Methaodos. Revista de ciencias sociales 11/2 (2023) 11-17
(https://doi.org/10.17502/mrcs.v11i2.710).
51
Cf. FRANCISCO, “Inteligencia artificial y paz”, LVII Jornada Mundial de la Paz 2024: Inteligencia
artificial y paz: https://bit.ly/45m6Zte [acceso 1 de enero 2024].
52
Cf. Jorge FABIÁN VILLALBA, “Algor-Ética: La ética en la Inteligencia Artificial”, Anales de la
Facultad de Ciencias Juridicas y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata 50 (2020) 684
(679-698) (https://doi.org/10.24215/25916386e062).
53
Cf. OTERO PARGA, “¿Puede la inteligencia artificial sustituir a la mente humana?,” 57.
54
Estas burbujas digitales favorecen el encuentro con los iguales, pero limitan la exposición o el
encuentro con otras personas que tienen ideas diferentes, lo que empobrece la relacionalidad y el
desarrollo humano.
12
privacidad, sino que también alerta sobre el posible control que puede ejercer sobre
nosotros un sistema que nos conoce mejor que nosotros mismos. Además, la IA puede
ser utilizada para crear y difundir información engañosa o propaganda a gran escala,
manipulando la opinión pública e influyendo en los procesos democráticos
55
.
6.3. Principios de la algorética para un buen uso de la IA
El desarrollo y uso de las redes sociales y de la IA por parte del hombre plantea muchos
dilemas éticos decisivos. Estos dilemas surgen debido a las capacidades únicas de los
algoritmos y de las IAs
56
para procesar grandes cantidades de datos y tomar decisiones
autónomas, lo que afecta a diversas áreas de la vida del hombre. Para dar respuesta a estos
desafíos, la algorética propone a los creadores e informáticos cuatro principios básicos, con
los que pueden programar y distribuir las IAs de un modo más regulado y ético
57
:
– La responsabilidad expresa que los desarrolladores y las organizaciones que utilizan
algoritmos deben ser responsables de las acciones y decisiones tomadas por estos.
Implica ser responsables de las consecuencias no deseadas y tomar medidas para corregir
errores o injusticias, asegurando el cumplimiento de las leyes y los derechos humanos.
– La privacidad enlaza la protección de los datos personales de los usuarios con el respeto
a sus derechos a la privacidad. Los creadores de algoritmos deben manejar los datos de
manera segura y respetar las normativas de protección de datos.
– La equidad se refiere a la necesidad de que los algoritmos traten a todas las personas de
manera justa y no discriminen a ningún grupo basado en características como raza,
género, edad, religión, etc. Este principio es fundamental para evitar que los
programadores de algoritmos perpetúen o amplifiquen sesgos existentes en la sociedad.
Se debe garantizar que todas las personas tengan las mismas oportunidades y que las
decisiones sean justas.
55
Gobiernos y empresas pueden utilizar la IA para realizar vigilancia masiva —mediante la
recopilación y el análisis de grandes cantidades de datos personales— aumentando no solo el
control social de las personas, sino también las desigualdades existentes y creando nuevas formas
de exclusión, especialmente si el acceso a estas tecnologías está limitado a ciertos grupos o si los
algoritmos reflejan sesgos preexistentes. Cf. OTERO PARGA, “¿Puede la inteligencia artificial
sustituir a la mente humana?,” 51-54.
56
Cf. “Participacin del santo Padre Francisco en el G7 en Borgo Egnazia”; FRANCISCO,
“Inteligencia Artificial y sabiduría del corazón para una comunicación plenamente humana”,
Mensaje del santo Padre Francisco para la 58 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales:
https://bit.ly/4ej1f7N [acceso 24 de enero 2024].
57
En informática, por algoritmo entendemos al conjunto de instrucciones sistemáticas y previamente
definidas que se utilizan para realizar una determinada tarea. Estas instrucciones están ordenadas
y acotadas a manera de pasos a seguir para alcanzar un objetivo. Para profundizar en estos
principios básicos de ética que debe regir a los creadores de los algoritmos: Cf. Mónica VILLAS
OLMEDA – Javier CAMACHO IBÁNEZ, Manual de ética aplicada en Inteligencia Artificial, Madrid,
Anaya Multimedia, 2022; Luciano FLORIDI, Etica dell’intelligenza artificiale. Sviluppi,
opportunità, sfide, Milano, Raffaello Cortina Editore, 2022; Carlos BEORLEGUI, “Implicaciones
filosóficas y perspectivas éticas de la inteligencia artificial”, en Rafael AMO USANOS (ed.),
Inteligencia Artificial y Bioética, Madrid, Universidad Pontificia Comillas, 2023, 22-24 (15-36).
13
– La explicabilidad implica que los procesos algorítmicos deben ser comprensibles y
accesibles para todas las partes interesadas. Esto significa que los programadores deben
procurar que las decisiones tomadas por los algoritmos sean explicables y que su
funcionamiento interno esté documentado y disponible para revisión, para evitar los
sesgos y la discriminación.
La algorética busca establecer marcos éticos regulatorios fuertes, para asegurar que el
mundo digital se desarrolle y utilice de manera que respete la dignidad humana, la justicia,
la privacidad y el bien común. Y, sobre todo, se debe educar a los usuarios para que hagan
un uso responsable de ella. Ante esto, la cibermoral se presenta como la ética que puede
facilitar esa cooperación entre usuario e IA, e intenta buscar el desarrollo moral del hombre
y de su relacionalidad integral, teniendo como meta la comunión.
7. La cibermoral, respuesta para el desarrollo integral humano
Como hemos visto, el avance acelerado del mundo digital ha transformado
significativamente la manera en que las personas interactúan y se relacionan en el mundo
contemporáneo. Las redes sociales se han convertido en espacios clave para la comunicación
humana, mientras que la IA ha empezado a jugar un papel preponderante en la mediación de
estas interacciones, afectando tanto a la vida cotidiana como a la estructura social. Sin
embargo, como vimos en el punto anterior, estos desarrollos presentan desafíos éticos
importantes que requieren una reflexión profunda para garantizar que su uso respete y
promueva la relacionalidad integral y el desarrollo moral.
Mientras que la algorética se ha centrado en una ética para aquellos que tienen una
responsabilidad en la creación, difusión o legislación de los algoritmos sobre los que se
sustentan el mundo digital, la cibermoral se centra sobre todo en los usuarios y en el uso que
hacen de las redes sociales y de las IAs. En este apartado abordamos las propuestas que la
cibermoral ofrece para este contexto, basándonos en sus principios básicos, que son: la
empatía, la dignidad de la persona y las virtudes cardinales y teologales.
7.1. La empatía como fundamento de la relación digital
La empatía es fundamental para establecer relaciones auténticas y significativas en un
entorno digital caracterizado por la despersonalización y la objetivación. En las redes
sociales, donde las interacciones a menudo se reducen a textos e imágenes, la empatía permite
a los usuarios reconocer y responder a las emociones y necesidades de los demás,
promoviendo una conexión genuina más allá de las limitaciones de los medios digitales
58
. La
empatía, entendida como la capacidad de comprender y compartir los sentimientos de otro,
se manifiesta en cuatro dimensiones clave: cognitiva, emocional, motivacional y prosocial
59
.
58
Cf. CARBAJO NÚÑEZ, “El Consagrado en la era digital,” 19.
59
Cf. Mario BOIES, “Empatía, una actitud ética en tiempos de Covid-19”, Moralia 43/166-167
(2020) 123-125 (121-128).
14
Estas dimensiones son esenciales para fomentar una cultura del diálogo y del respeto en el
entorno digital, donde la interacción puede ser fácilmente instrumentalizada o manipulada.
La aplicación de la empatía en el contexto de la IA ofrece oportunidades y desafíos
únicos. La IA puede facilitar la empatía mediante tecnologías avanzadas, como la realidad
virtual y aumentada, que permiten a los usuarios experimentar situaciones desde la
perspectiva de otros. Este “contagio emocional” puede ser utilizado para promover la
solidaridad y el entendimiento mutuo
60
. Sin embargo, también existe el riesgo de que la
empatía se utilice para manipular a los usuarios o para reforzar sesgos preexistentes,
conectando solo con aquellos que comparten puntos de vista similares y excluyendo a los
demás.
Para mitigar estos riesgos, es esencial promover una empatía crítica, que no solo
reconozca las emociones del otro, sino que también fomente una reflexión ética sobre las
implicaciones de nuestras acciones y decisiones en el ámbito digital. Esta empatía crítica
debe ser acompañada por una conciencia madura y una libertad responsable, que permitan a
los usuarios tomar decisiones éticas y autónomas en sus interacciones con las redes sociales
y la IA.
7.2. Dignidad humana y bien común
El respeto a la dignidad humana es un principio fundamental en cualquier propuesta moral
relacionada con las redes sociales y la IA. La dignidad humana exige que todas las personas
sean tratadas con respeto y consideración, independientemente de su identidad, creencias o
circunstancias, máxime cuando desde el punto de la antropología cristiana, esta dignidad está
fundamentada en nuestro ser creatural a imagen de Dios y en nuestro ser redimidos en la
persona de Cristo.
En el contexto de las redes sociales digitales, esto implica evitar prácticas que puedan
deshumanizar o reducir a los usuarios a meros objetos de consumo o entretenimiento. La
manipulación de datos personales de estos y la creación de sus perfiles psicológicos para
influir en sus decisiones de compra o voto, o la difusión de noticias falsas son ejemplos de
cómo las redes sociales pueden vulnerar la dignidad de los usuarios
61
.
La IA, al igual que las redes sociales, debe ser desarrollada y utilizada de manera que
promueva el bien común y respete la dignidad de cada individuo. Esto implica no solo evitar
la explotación o discriminación, sino también garantizar que todos los usuarios tengan acceso
60
Cf. Belén ALTUNA, “Empatía y moralidad: Las dimensiones psicológicas y filosóficas de una
relación compleja”, Revista de Filosofía 43/2 (2016) 249 (245-262)
(https://doi.org/10.5209/resf.62029).
61
La última declaración del dicasterio para la doctrina de la fe, Dignitas Infinita, alerta, en sus
últimos puntos, del peligro de la violencia digital. La declaración destaca cómo el mundo digital
y las IAs pueden hacer mucho bien al ser humano, promoviendo su dignidad, pero alerta de los
peligros que puede suponer su mal uso: como el aumento de la explotación, la exclusión o la
violencia por medio de las calumnias, las fakenews o el deepfake. Cf. DICASTERIO PARA LA
DOCTRINA DE LA FE, “Declaracin Dignitas Infinita”, n. 61: https://bit.ly/4bZFEQf [acceso 8 de
abril 2024].
15
equitativo a estas tecnologías y que sean educados en su uso ético y responsable
62
. Los
principios de la doctrina social de la Iglesia, como la solidaridad y la subsidiariedad,
proporcionan un marco valioso para guiar el desarrollo de políticas y prácticas que
promuevan un uso ético de la IA y las redes sociales.
7.3. Virtudes fundamentales en el ámbito digital
Para que la empatía sea un factor determinante en el desarrollo moral en el ámbito digital, se
hacen necesarios unos principios y valores que la ayuden en su relación con las IAs y las
redes sociales, para promover su acción motivacional y prosocial
63
. Estos principios son las
virtudes, tanto las cardinales como las teologales, ofreciendo un marco moral sólido para
guiar el comportamiento ético en las interacciones digitales.
La virtud, como disposición habitual a hacer el bien, es cultivable. Así se convierte en
la mejor respuesta ética, a nivel de usuarios, al desafío de las IAs
64
. La virtud es creativa
porque acoge e interpreta los desafíos de la realidad, buscando realizar el máximo bien
posible. Es relacional, porque no puede construirse en solitario, sino que necesita del otro
para encontrar su fundamento y su apoyo. Es narrativa, porque nos invita a construir una vida
digna de ser narrada. Y es cristológica porque ayuda a asemejarnos a Cristo
65
.
Por estas características, se convierten en el instrumento ideal para el hombre digital,
facilitando su relacionalidad integral desde un desarrollo coherente y maduro de la vida
moral
66
. Estas virtudes no solo orientan las acciones individuales hacia el bien, sino que
también promueven la construcción de una comunidad justa y solidaria en el entorno digital,
encaminándola hacia la comunión. De este modo
67
:
– La prudencia permite a los usuarios discernir el bien verdadero y elegir los medios
adecuados para alcanzarlo. En el contexto digital, la prudencia implica una gestión
crítica de la información, evaluando la veracidad y fiabilidad de las fuentes antes de
compartir contenido en redes sociales o interactuar con la IA. También implica ser
conscientes de los riesgos de la sobreexposición y de la manipulación algorítmica, y
actuar de manera cautelosa para proteger la privacidad y la integridad personal.
62
Cf. DICASTERIO PARA LA DOCTRINA DE LA FE, “Declaracin Dignitas Infinita”, n.º 62.
63
Cf. BARBOSA MORA, “La incidencia de las redes sociales,” 252-253.
64
Cf. José Román FLECHA ANDRÉS, Teología moral fundamental (Sapientia Fidei 21), Madrid,
BAC, 1994, 353-354; Juan Carlos VÁSCONEZ, Aproximación a los aspectos morales del uso de
las redes sociales digitales. Tesis para el Doctorado. Roma, Pontificia Universidad de la Santa
Cruz, 2015, 134.
65
Cf. S. PINCKAERS, Il Rinnovamento della morale: Studi per una morale fedele alle sue fonti e alla
sua missione attuale, Torino, Borla, 1968, 201; A. MACINTYRE, Tras la virtud, Barcelona, Crítica,
2004, 270; James F. KEENAN, “Virtud e identidad”, Concilium: Revista Internacional de Teología
285 (2000) 87-96; Livio MELINA, Participar de las virtudes de Cristo. Por una renovación de la
teología moral a la luz de la Veritatis Splendor, Madrid, Cristiandad, 2004, 151-152.
66
Cf. Julio Luis MARTÍNEZ – José Manuel CAAMAÑO, Moral fundamental. Bases teológicas del
discernimiento ético, Santander, Sal Terrae, 2014, 528-533.
67
Cf. REAL ÁLVAREZ, Redes sociales y experiencia relacional, 320-330.
16
– La justicia en el ámbito digital requiere reconocer y respetar los derechos de los demás,
asegurando una distribución equitativa de los recursos y oportunidades tecnológicas.
Esto incluye abordar la brecha digital, que puede excluir a ciertos grupos de la
participación plena en la sociedad digital, y promover la verdad y la transparencia en
todas las comunicaciones.
– La fortaleza, en un entorno digital dominado por el entretenimiento constante y la
gratificación instantánea, esta virtud permite a los usuarios resistir las tentaciones de la
superficialidad y el consumismo. Esta virtud fomenta una actitud crítica frente a las
influencias digitales y ayuda a los individuos a desarrollar una narrativa personal
coherente y significativa.
– La templanza es crucial para gestionar el tiempo y la atención en el entorno digital,
promoviendo un uso equilibrado y moderado de las redes sociales y la IA. Esta virtud
ayuda a evitar la adicción digital y fomenta la búsqueda de momentos de silencio y
desconexión para la reflexión y el crecimiento personal.
– La fe en el ámbito digital invita a los usuarios a buscar y compartir contenidos que
fortalezcan su vida espiritual y a utilizar las tecnologías como herramientas para la
evangelización y la promoción de valores éticos y morales.
– La esperanza en el entorno digital se manifiesta en la confianza en el potencial positivo
de las tecnologías para transformar la sociedad. Esta virtud inspira a los usuarios a
innovar y a utilizar las redes sociales y la IA para el bien común, superando el pesimismo
y los temores apocalípticos sobre el futuro de la tecnología.
– La caridad es la virtud que impulsa a los usuarios a actuar con amor y solidaridad hacia
los demás, utilizando las tecnologías digitales para apoyar a los necesitados, denunciar
injusticias y promover la justicia social. Esta virtud articula y da sentido a todas las
demás virtudes, orientando las acciones digitales hacia la construcción de un mundo más
justo y fraterno.
8. Conclusiones
Como hemos visto, la cibermoral surge como una respuesta de la ética teológica ante los
retos presentes y futuros del mundo digital, influido en la actualidad por el desarrollo de las
redes sociales, los algoritmos y la IA. Estos avances técnicos han transformado no solo la
manera en que interactuamos, sino también la propia identidad humana y nuestras relaciones
con el mundo. Un ejemplo de ello son las redes sociales, que potencian la conectividad y la
comunicación, pero que también pueden distorsionar la percepción de la realidad, fomentar
el narcisismo y generar adicción. La evolución actual de la IA, con su capacidad para procesar
grandes cantidades de datos, plantea también amenazas serias como la manipulación, el
control social y la pérdida de privacidad.
La cibermoral, basada en principios éticos y teológicos, quiere ser una guía para
afrontar estos desafíos. Desde una perspectiva cristiana, plantea una visión de la
relacionalidad integral, donde el ser humano se realiza plenamente en relación consigo
mismo, con los demás, con la creación y con Dios. Los principios de la cibermoral —como
la dignidad humana, la empatía y el bien común— orientan el uso responsable de estas
tecnologías. Virtudes como la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza, o la fe, la
17
esperanza y la caridad, se erigen como pilares fundamentales para promover una interacción
digital que respete la dignidad humana y fomente una verdadera comunión.
Son muchos los desafíos que plantean las redes sociales y la IA a la ética teológica:
privacidad y manejo de datos personales, manipulación y control de la información,
desigualdad digital y exclusión, deshumanización y relaciones superficiales, libertad y toma
de decisiones autónoma, sesgo algorítmico y discriminación, adicciones, desafíos a la verdad,
implicaciones para la libertad, el trabajo o la economía, etc. Ante estos desafíos del futuro,
donde las tecnologías digitales seguirán avanzando de manera abrumadora y exponencial, la
cibermoral propone educar a los usuarios en el uso crítico y ético de las redes sociales y la
IA. Enfrentar la deshumanización, la manipulación y la superficialidad del entorno digital
requiere un enfoque que promueva el discernimiento, la justicia y la templanza en las
interacciones, así como una búsqueda activa de la verdad y la comunión con los demás.
La cibermoral, en definitiva, intenta facilitar una transformación ética de los usuarios
en el mundo digital, que no solo aborda los peligros que presentan las redes sociales y la IA,
sino que también busca integrarlas en la vida humana de manera que promuevan la justicia,
la solidaridad y el bien común, desde la promoción y la aplicación de las virtudes cardinales
y teologales. De esta manera, podemos utilizar la tecnología no solo como un medio de
comunicación, sino como un espacio de auténtica comunión, respetando la dignidad humana
y promoviendo un desarrollo integral y moral que esté alineado con los valores cristianos y
el plan salvífico de Dios.
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