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Recibido: 25 de noviembre de 2025
Aceptado: 15 de enero de 2026
1. INTRODUCCIÓN
La muerte del papa Francisco el lunes de Pascua del 21 de abril de 2025 marcó
profundamente la conciencia de los miembros de la Iglesia. El recuerdo de un pontificado
que se caracterizó por la sencillez del ejercicio petrino le recordó al mundo entero lo
esencial de la vida cristiana. Desde ese mismo momento, se ha buscado hacer eco de sus
enseñanzas, muchas de ellas poco abordadas en otros momentos de la historia eclesial,
tales como el diálogo interreligioso, el cambio climático, la reforma de la Curia Romana,
la promoción de la paz y la atención a las víctimas y sobrevivientes de abusos sexuales.
Sobre este último punto, Francisco ahondó considerablemente para abrir nuevas
perspectivas del fenómeno, posibilitando su abordaje holístico. No se limitó únicamente
al aspecto sexual contra menores, como tampoco al enfoque sobre el problema en una
causa aislada, sino que puso en evidencia ciertas problemáticas que estaban en el fondo
del iceberg. La forma de comprender a Dios, los modos de operatividad sistémica y
estructural de la Iglesia, y la violación del fuero interno son solo algunas dimensiones que
han ayudado a ver que, más allá de un acto individual, se anidan cosmovisiones poco
sanas para la comunidad. De ahí que, gracias a Francisco, el asunto se haya trasladado de
lo meramente moral a lo teológico, convirtiéndolo en un lugar de reflexión, pues están
involucradas realidades que deben ser analizadas desde la óptica de la fe en diálogo con
las ciencias.
En este orden de ideas, el presente artículo propone un recorrido que tiene en cuenta
las contribuciones del papa Francisco en torno a los abusos en la Iglesia, las cuales han
posibilitado la asimilación del fenómeno al interior de la comunidad como un posible
lugar teológico o locus theologicus. En primer lugar, se revisará el manejo dado por Juan
Pablo II y Benedicto XVI, así como algunas impresiones por parte de la Teología que dan
cuenta de los vacíos hasta ahora reflejados en las medidas adoptadas por la institución
jerárquica frente a los abusos. En un segundo momento, se analizarán los aportes de
Francisco que han permitido reconocer otras variantes más allá del abuso sexual. En tercer
lugar, se comprenden las perspectivas que el papa argentino abrió para hablar de los
abusos en la Iglesia como un lugar teológico para ser abordado por la academia, con
aportaciones propias de ciertos teólogos contemporáneos. Se culmina con algunas
conclusiones para valorar lo expuesto en este trabajo y, principalmente, los esfuerzos de
Francisco para ayudar a ver desde otras perspectivas la realidad de los abusos.
2. LOS ABUSOS EN LA IGLESIA A PARTIR DE JUAN PABLO II Y BENEDICTO XVI
Cuando Francisco asumió el pontificado de una forma excepcional, la Iglesia entera
reconoció una nueva manera de ser cristiano en medio de la comunidad, no con base en
los formalismos de antaño, sino más bien desde el servicio humilde y sencillo. No
obstante, eso no significa que el papa haya descuidado los asuntos que conoció de cerca
como obispo y cardenal de Buenos Aires, principalmente en los que atañen a la lucha
contra el abuso de menores. De ahí que sea importante conocer de qué forma Juan Pablo
II y Benedicto XVI asumieron este reto, y qué percepciones han dejado hasta hoy dentro
de la Teología, las cuales siguen dejando dudas sobre la efectividad de la Iglesia para
encarar dicha realidad.