A partir de esta síntesis diacrónica, la autora plantea una pregunta esencial: ¿qué
repercusión tiene el contexto de la guerra civil española y de la dictadura franquista en la
temática religiosa hasta entonces presente en la tradición lírica española a través de los
siglos?
Como perfectamente expone Nuria Rodríguez Lázaro, desde el inicio de la guerra civil
y durante la dictadura franquista, el bando nacional se apropia la imagen de Dios,
particularmente la de Cristo. De hecho, el levantamiento se convierte en una suerte de
Santa Cruzada contra el Mal. A partir de 1936, la religión católica está ligada a los
vencedores, y desde entonces los poetas que no adhieren al régimen se prohíben, en una
curiosa auto-censura, escribir sobre lo divino, o bien hablan de Dios Padre, del Dios
justiciero y sediento de venganza que hallamos en el Antiguo Testamento. La
investigadora considera pues que se produce un cambio de perspectiva radical después de
la guerra en el tratamiento del tema religioso. El trabajo realizado se centra en la postura
concreta de tres de los autores de la Generación del 27, Cernuda, Alonso y Salinas, como
representantes de las tres tendencias que se dieron entre los poetas de dicho grupo en
cuanto a sus convicciones religiosas: Luis Cernuda, paradigma del poeta ateo y
anticlerical; Dámaso Alonso, ejemplo de autor profundamente religioso; Pedro Salinas,
representante de los poetas que, para hablar de lo divino, adoptan un lenguaje nuevo
fundado en un misticismo panteísta. Cada una de las tres partes del ensayo va dedicada a
uno de dichos tres autores.
Luis Cernuda, después de dejar momentáneamente de abordar la temática religiosa,
opta por una forma de reapropiación plenamente reivindicada del motivo de Dios y
manifiesta su claro empeño en rescatar los símbolos que el régimen franquista había
arrebatado al conjunto de los españoles centrándose en figuras bíblicas como Lázaro o el
propio Jesucristo.
Dámaso Alonso acompaña a la Generación del 27 más como crítico agudo que como
poeta. En efecto, la calidad de su poesía no alcanza la excelencia, la innovación ni la
riqueza de la de sus compañeros. Sin embargo, su libro Hijos de la ira constituye una
obra aparte, innovadora y, sobre todo, despertadora de conciencias en una época, 1944,
en la que reinaba el más absoluto vacío en la poesía española. Se trata, sin duda, de la
obra más importante de la poesía de posguerra, y este libro representa una ruptura decisiva
con una poesía estetizante que se apartaba de la realidad histórica española. La obra
expresa claramente la angustia que domina al hombre. Para Dámaso Alonso, el terremoto
que supuso la guerra civil transformó su visión de la religión en un acto de denuncia e
incluso de rebeldía contra ese Dios que ha permitido semejante tragedia. El sujeto poético
deja de interrogar a Dios sobre la significación de la masacre y comienza a acusarlo, no
solo de indiferencia, sino de ser el culpable de matar a sus criaturas. Sin embargo, la
evolución de la trayectoria vital del poeta se percibe en la evolución de su lírica. De modo
que su republicanismo inicial emprende otros rumbos que lo llevan a una fase de
resignación, de aceptación y hasta de ensalzamiento del régimen, ligada a una producción
poética de claro fervor religioso, con la figura de la Virgen María como temática central.
Pedro Salinas, más allá de sus convicciones religiosas y a pesar de haber explotado el
motivo de Dios en la mayoría de sus obras, siente la necesidad de adoptar una postura en
ruptura con las composiciones anteriores a la etapa decisiva de la guerra. Rechaza
rotundamente el lenguaje religioso considerado como una forma de identificación de los
vencedores. Para seguir hablando de la trascendencia, elaborará un nuevo lenguaje que
va a delimitar en cierto modo una frontera lírica respecto a las composiciones de los
vencedores y cuyo alcance culminará en su poemario titulado El Contemplado.
El ensayo, por su rigor científico, es absolutamente ejemplar. La calidad del análisis
viene reforzada por la fluidez del estilo y por la claridad de la argumentación: Dios es