Ianire ANGULO ORDORIKA – Susana VILAS BOAS (eds.), Riesgos y Fidelidades:
Miradas Teológicas para un Mundo Plural, Barcelona, Herder, 2025, 418 pp. 38 €.
ISBN: 978-84-254-5224-6.
https://doi.org/10.46543/ISID.2534.1068
Las editoras de este volumen explican el itinerario de su producción en el marco de las
palabras de Francisco en Veritatis Gaudium, la constitución apostólica sobre
universidades y facultades eclesiásticas. El documento, publicado 40 años después de
Sapientia christiana de Juan Pablo II, advierte de “la viva necesidad de dar un nuevo
impulso a la investigación científica llevada a cabo en nuestras Universidades y
Facultades eclesiásticas” (VG 5). Y es que, habida cuenta del programa pastoral de una
Iglesia “en salida”, y del cambio de época en el que nos encontramos, el papa Francisco
apuntaba: “se requiere, en el ámbito cultural de la formación académica y de la
investigación científica, el compromiso generoso y convergente que lleve hacia un
cambio radical de paradigma, más aún —me atrevo a decir— hacia «una valiente
revolución cultural»” (VG 3).
Teniendo todo esto presente, un grupo de profesores y profesoras vinculados —de un
modo u otro—, al Departamento de Teología de la Universidad Loyola Andalucía, han
participado en este volumen compartiendo el momento, los temas y las inquietudes en el
que la investigación de cada uno está comprometida. Así, no encontramos trabajos en
torno a un tema común, sino una suerte de “cata” de la contribución de cada miembro del
Departamento a esa llamada a consolidar ese cambio radical de paradigma apuntado por
Francisco.
El título, “Riesgos y fidelidades. Miradas teológicas para un mundo plural”, apunta
dos de los grandes valores de esta obra. La primera, la tensión mantenida entre el riesgo
intelectual que el abordaje de cualquier cambio de paradigma entraña, y la fidelidad a la
tradición; la segunda, el sano respeto a la pluralidad de abordajes, pluralidad necesaria en
una Iglesia de rostro universal. Así queda expresado en una de las contribuciones que
hace notar cómo el alcance universal del mensaje de Jesús genera diferentes formas de
acceder a él (p. 129).
Las editoras han agrupado las contribuciones en tres grandes partes. La primera, “la
actualidad de los orígenes” rastrea los signos de pluralidad en la Biblia, el “alma de la
teología” (DV 24), y ofrece contribuciones en torno a cuestiones como una fidelidad
creativa de la figura de Esdras en el judaísmo antiguo (Guevara); la llamada a la inclusión
del diferente impresa en las historias de Rut y Ajior (Angulo); la respuesta de Jesús a un
mundo en crisis (Román); la respuesta creativa de la comunidad en la 1 Juan a su
condición marginal (Rojas); y el análisis de la doble respuesta (repliegue monológico
frente a la disposición dialógica) con la que el cristianismo primitivo salió al paso, tanto
de quienes adulteraban los núcleos fundamentales de su identidad, como de quienes
intentaban un fidelidad creativa (D’Andrea).
La segunda parte, más breve, agrupa “voces para el diálogo”, y recoge contribuciones
desde la fenomenología (Porcel); la reflexión comparativa entre el concepto católico de
inculturación y la hegemonía cultura de Gramsci (Sarnacki); y el testimonio personal y la
reflexión de C. de Chergé, mártir del monasterio cisterciense del Atlas (Saldaña).
La última parte, “teología al servicio del encuentro”, se compone de seis trabajos. El
primero, se adentra en las necesarias relecturas teológicas de los dos primeros capítulos
de Génesis en un contexto de nuevas sensibilidades antropológicas y cosmológicas
(Gómez); el segundo expone las cuestiones de soteriología en el islam primitivo
(Flaquer), notando cómo “la antropología coránica oscila entre la idea de un ser humano
que tiene la recompensa del jardín al alcance de su mano y la suspicacia frente a esa
misma libertad en tanto que podría hacer sombra al poder absoluto de Dios” (p. 310). Una
contribución del profesor Salazar plantea la crucial cuestión del temor en la vida teologal,
que concluye con una bella exhortación del autor, ya que “la generosidad y el perdón
brotan con mayor naturalidad cuando caen los mecanismos de defensa basados en la
mutua amenaza” (p. 335); la cuarta contribución (Vilas) conecta perfectamente con esta
puesto que plantea, precisamente, y desde una perspectiva de teología pastoral “perdón,
reconciliación y absolución. Caminos para responder al mundo de hoy”, una llamada a
tomar en cuenta que “el sufrimiento que desgarra la vida tendrá que ser sustituido por el
sufrimiento del proceso que la cura” (p. 363); el quinto trabajo (Sánchez), “el Papa
Francisco: la evangelización desde el kerigma”, recupera el valor de este nuclear anuncio
para hacer posible su actualización en este tiempo de Iglesia “en salida”. Cierra el
volumen la contribución del profesor Molina —“Rasgos de la sinodalidad en el siglo
XXI—, tomando otro aporte capital de la agenda eclesial de Francisco, la sinodalidad, y
planteando uno de sus desafíos fundamentales: la unidad. Así, se pregunta el autor: “¿Qué
significa que la Iglesia sea una? ¿Qué aspectos hay que salvaguardar para que dicha
unidad sea algo más que una idea sin incidencias reales en la vida de la Iglesia (p. 403)?
El lector encontrará en este volumen un ejercicio de fidelidad a la tradición de la
Institución jesuita en la que desempeñan su trabajo académico, que se ha distinguido en
sus 85 años de historia por prestar atención al mundo circundante con el deseo de dialogar
desde la tradición cristiana, y que ha experimentado la dimensión pascual que el
pensamiento plural lleva consigo. Además, por su amplio abanico de miradas, encontrará
inspiración, seguro, para iluminar cualquier servicio ministerial en la Iglesia.
Ingrid Gijón Ibáñez
Universidad Loyola Andalucía
Granada, España
igijon@uloyola.es
https://orcid.org/0009-0006-1682-3986