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José Francisco GARCÍA JUAN, La traducción latina interlineal de los LXX en la Biblia
Políglota Complutense: Libro de los Proverbios (Estudios Bíblicos, Hebraicos y
Sefardíes 86), Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2023, 451
pp. 25 €. ISBN 978-84-00-11187-8.
https://doi.org/10.46543/ISID.2433.1063
En la primavera del año 2024 vino a mis manos este libro para, si aceptaba, escribir una
reseña; lo recibí con enorme alegría y acepté encantada; conocía bien el libro que le
precedió que vio la luz en 2020 con título similar: La traducción latina interlineal de los
LXX en la Biblia Políglota Complutense: Libro de Job. Su contenido auguraba ya que
no iba a ser el único; no había duda de que le sucederían más; era, ciertamente, necesario.
Y ya tenemos el segundo. Se trata, sin duda, de unos estudios de filología bíblica que
sucesivamente podrán incrementarse hasta la edición, traducción y estudio de todas las
traducciones latinas interlineales a los LXX presentes en el gran proyecto editorial del
cardenal Jiménez de Cisneros: La Biblia Políglota Complutense (1514-1517). Hago votos
para que con García Juan haya más estudiosos dispuestos a afrontar un campo filológico
poco atendido. Afrontar esta novedosa, compleja y necesaria investigación ha sido,
seguro, un gran acierto.
En este trabajo el autor aborda una parte de la colaboración para los libros bíblicos
sapienciales que llevó a cabo el humanista toledano Juan de Vergara (1492-1557), becario
entonces de Cisneros en la Universidad de Alcalá que conocía muy bien el griego y el
latín como para participar con los sabios de la Academia Complutense en la obra del
cardenal.
En la portada de este estudio dedicado al Libro de los Proverbios (también en el
anterior estudio de Job), aparece el comienzo de la sacra pagina del Libro de los
Proverbios de la Políglota Complutense a tres columnas: en la de la izquierda, el texto
hebreo; en la de la derecha, el griego —las versiones bíblicas fontales—; en la del centro
el texto latino de la translatio Hieronymi, la Vulgata, considerado en la época (in)fidelis
translatio del hebreo en el debate que en Europa enfrentó a los filólogos humanistas y los
teólogos escolásticos desde segunda mitad del siglo XV hasta el Concilio de Trento (1545-
1563) sobre la cuestionada verdad de las traslaciones latinas contenidas en la Biblia
Vulgata. El griego era poco conocido en las primeras décadas del siglo XVI y para que el
latín sirviera de puente en el Antiguo Testamento entre el texto hebreo y el texto griego
de la versión Septuaginta, editio princeps en la Políglota de Alcalá; este último cuenta
siempre con una interpretatio Latina —objeto del estudio de García Juan—, denominada
“interlineal” por su situación dentro del texto griego y primera traducción latina del Libro
de los Proverbios desde la Antigüedad. La absoluta novedad editorial del texto bíblico en
la Complutense —patente a la comparación lingüística con la exposición de la sinfonía
textual políglota bíblica— supuso que esta Hexapla moderna, cuya vocación en el
proyecto cisneriano era la de apoyar y defender la Vulgata latina, se convirtiera en el
mejor instrumento para el estudio filológico moderno de los textos bíblicos y el auxilio
preciso para que el nuevo teólogo —biblista y expositivo— pudiera in tutis tutior esse
locis, como el autor recoge de los versos laudatorios al cardenal y su obra, colofón del
volumen 5.
El estudio de García Juan acomete con decisión, desde todos los puntos de vista,
la traducción interlineal latina del Libro de los Proverbios griego, con el propósito de
adentrarnos en un trabajo que en su momento, sutilmente, dejaba abierta a los estudiosos
las “hartas diferencias de lo griego a lo latino” que advertían los humanistas. Sutilidades
casi siempre, pero en un texto divinamente inspirado resultaban de enorme significación
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en la época. Pues, como bien reseña el autor con diversos testimonios, el texto latino de
Vulgata era el fundamento cultural, jurídico y religioso desde el medievo.
Para el desarrollo del tema, nuestro investigador ha seguido y mejorado el
esquema expositivo de su anterior estudio sobre el Libro de Job. García Juan sin repetir
aspectos generales sobre las interlineales latinas expuestos en aquel primer trabajo (como
el motivo y razón de una interpretatio interlineal latina en la Políglota y diversas
cuestiones generales sobre el contexto histórico, cultural, religioso, etc.), pero, con todo,
sin obviar nada de lo necesario en cada momento para contextualizar o explicar mejor las
cuestiones inherentes al texto que edita y traduce en el estudio, siguiendo sus propias
huellas y con la experiencia de lo aprendido, consigue un estudio más logrado.
Ha dividido el ensayo en dos grandes partes. Una primera en la que bajo el
epígrafe de “Estudio Introductorio”, engloba tanto la introducción general al Libro de los
Proverbios como a su versión griega y al texto editado en la Complutense, con la
exposición y análisis de la disposición y formato del texto latino de la interlineal de
Proverbios, objeto del estudio. A ello sigue la exposición de la pervivencia e influencia
que esta traducción latina interlineal tuvo en los siglos XVI y XVII. A continuación sigue
un exhaustivo estudio filológico del texto latino como interpretatio del texto griego de la
que, como acertadamente señala, no se trataba de una nueva versión bíblica, no es un
tertium comparatum entre las versiones, sino un instrumento pedagógico que facilita y
concreta el acceso a la versión de Septuaginta de Proverbios, sin intención teológica
supletoria del texto hebreo, cuya fidelis translatio se creía el latín de Vulgata. En este
minucioso análisis filológico, bajo los epígrafes de Juan de Vergara como interpres vel
orator del texto griego —para exponer gradualmente la literalidad o no de la interlineal—
analiza el trabajo interpretativo de Vergara sin obviar nada —señalando incluso elipsis y
errores—, con una exposición sistemática de todo el texto latino en relación al texto fuente
griego. Tras esto, como señala el autor, dado que los libros sapienciales griegos tienen
una singularidad léxica, la presencia muy numerosa de hápax legómena griegos,
absolutos o bíblicos, y el Libro de los Proverbios es el que mayor cantidad ofrece, García
Juan estudia todos los presentes en el texto griego de la Complutense. Para su exposición
los divide en hápax absolutos, bíblicos o quasi-hápax, y también añade los neologismos
latinos acuñados por Vergara para su interpretatio de Proverbios. Para darle mayor
claridad a su exposición, nuestro autor encabeza cada sección con una tabla en la que está
incluida, para visión sinóptica y prospectiva, la pervivencia del trabajo de Vergara en la
Biblia Graeca et Latina (1550) de Nicolaus Brylinger y en la Biblia Políglota Regia
(1568-1572) que bajo la dirección de Benito Arias Montano fue impresa en Amberes por
Cristóbal Plantino. Un novedoso, interesante y pormenorizado estudio léxico que suscribe
la descripción de las interlineales que Francisco de Vergara, hermano de Juan, incluyó en
el Prólogo de su De Graecae linguae grammatica publicada en Alcalá en 1537: Habet
vetus testamentum per scholae nostrae parentem multiplici lingua excusum, adiectis
interlinealibus scholiis, quae voces Graecas totidem Latinis singillatim interpretantur. El
último punto expositivo de la primera parte se ocupa del significado de la interpretatio
latina interlineal en el contexto histórico cultural humanista, en el desarrollo de la
polémica por el valor de la Vulgata latina iniciada por el humanismo y en la novedad
editorial que fue la Biblia de Cisneros por la que la traducción latina interlineal permitía
a cualquier estudioso percibir con más facilidad la sinfonía textual bíblica y también, por
comparación, como nuestro autor asevera con palabras del propio Juan de Vergara: “la
harta diferencia de lo griego a lo latino”. La gran novedad de las traducciones
interlineales, concluye con autoridad el autor, es su propia inclusión en la impresión junto
al texto sagrado, en la sacra pagina, aún sabiendo que su rango es solo el de interpretatio,
no el de translatio. Finaliza esta primera parte con la acertada conclusión general del
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trabajo: el esfuerzo editorial de la Políglota pretendía alejar toda sospecha del texto latino
de la Biblia Vulgata, mas, por el uso de todas las novedades filológicas para este fin,
también se convirtió en instrumento primordial para una nueva época, un mundo moderno
en el que un nuevo teólogo (más expositivo que especulativo, según el espíritu erasmita
del momento) pudiera respecto del texto bíblico: et in tutis tutior esse locis. Creo que
García Juan consigue sacar a luz con su quehacer secretos escondidos en un trabajo
soslayado por siglos que tuvo como fin pedagógico clarificar y concretar el texto griego
de Proverbios para contribuir a reavivar con luz trilingüe la teología cristiana.
En la segunda parte del ensayo encontramos la edición y traducción al español de
la interlineal estudiada. En edición bilingüe aparece en las páginas pares el texto latino y
en las impares la traducción al español acompañada de abundantes notas lingüísticas,
filológicas, teológicas y de realia, tomadas de los comentarios antiguos y modernos al
Libro de los Proverbios. Se trata de un trabajo científico y riguroso cuyo resultado es
realmente rico y cuidado, propio de un filólogo clásico que traduce con la mayor
literalidad al español para que su traducción sirva también de puente para adentrarse en
el fascinante mundo de la comparación textual. Al texto bíblico siguen dos índices. El
primero contiene las equivalencias latín-griego, constituye casi un esbozo de una
gramática de traducción, con acopio de todos los versículos en los que aparece un lema
latino con sus equivalencias griegas respectivas, que como ya señalaron los Complutenses
al elaborar los subsidios del volumen 6 de la Políglota: et quod omnium operosissimum
fuit. El segundo índice contiene las equivalencias griego-latín. Y tras los índices
encontramos una abundante bibliografía tripartita: fuentes, instrumentos de trabajo y
bibliografía secundaria. A esta siguen cuatro apéndices que ponen fin al trabajo. El
primero de ellos trata de suplir la ausencia del texto griego complutense de Proverbios
con la exposición, en tabla sinóptica, de las variantes textuales entre el texto complutense
y el de la edición de Septuaginta de Rahlfs-Hanhart de 2006; además a estas se incorporan
las lecturas textuales del redivivo manuscrito 22 del catálogo Villa-Amil de la
Universidad Complutense de Madrid, que perteneció al Colegio Mayor de San Ildefonso
de Alcalá y que es una copia incompleta del manuscrito 68 de la Biblioteca Marciana de
Venecia que procedía del legado del cardenal Besarión, aportación importante e
innovadora porque fue fuente textual para la edición complutense. El segundo apéndice
suple la edición del texto latino de Vulgata de la Políglota con la exposición de sus
variantes textuales en relación al texto de latino de la edición crítica de Vulgata de Roma
de 1957. En el tercero se exponen todas las lecturas variantes entre el texto de la interlineal
latina publicado en Alcalá (1514-1517) y el de nuestra interlineal publicado en la Biblia
Políglota Regia (1568-1572), con lo que se advierte la reedición revisada por los teólogos
lovanienses para Arias Montano de los textos alcalaínos. El último de los apéndices
expone las equivalencias latinas de las formas verbales griegas que aparecen en la edición
bilingüe de los Erotemata de Manuel Crisoloras que Demetrio Ducas, maestro y colega
de Juan de Vergara en la Academia Complutense, publicó en Alcalá en 1514 para poder
ejercer su labor docente en la Universidad del cardenal.
De suyo considero que lo expuesto nos sitúa ante un campo de investigación
inexplorado en el que casi todo merecería comentario y juicio, ejemplos y alabanzas,
discrepancias y disconformidades, imposibles por mor de brevedad. Todo ha sido
analizado, explicado, desarrollado… con detalle. Ciertamente el autor reúne todas las
cualidades necesarias para enfrentarse, en su condición de filólogo clásico y por su
conocimiento profundo de las Ciencias Religiosas, a esta ambiciosa tarea. El trabajo
comienza y se desarrolla entero con una solidez que nos introduce y adentra en su objeto
de estudio, hasta poder paladear el trabajo de Juan de Vergara, y a la vez con erudición
continua aporta los datos históricos, teológicos y culturales que bien compaginados con
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un exhaustivo trabajo filológico, nos sirven para conocer y valorar este alarde de saber
humanista que fue la obra del cardenal Cisneros. El autor ha logrado que el manantial de
la Políglota de Alcalá siga borboteando y nos admire como filólogos, pues como expresó
sobre la Biblia Políglota Complutense Juan de Vergara en pentámetro con el que encabeza
el autor el prólogo: Lector… nil par huic operi quod referatur habes. El trabajo es la obra
excelente de un filólogo clásico ambidextro, de un artesano minucioso que ha aplicado
con éxito sus artes en un campo de investigación multidisplicinar, todavía incunable, con
el que nos remite al gran ideal humanista del homo trilinguis y al ideal erasmiano del
teólogo grammaticus.
Estoy segura de que será acogido con gran interés y provecho por investigadores
de diversos campos este trabajo, por el que podrán saborear en la excelente traducción de
García Juan el ámbito primordial de interés del primer humanismo, la filología bíblica, y
conocer en profundidad el Libro de los Proverbios. Por todo ello parece sensato esperar
un nuevo trabajo sobre otra traducción latina interlineal de los LXX en la Biblia Políglota
Complutense de José Francisco García Juan.
Francisca Moya del Baño
Universidad de Murcia
Murcia, España
fmoya@um.es
https://orcid.org/0000-0002-1375-1749