En el día de ayer, se firmó el convenio de colaboración entre la Ilustre y Lasaliana Hermandad Sacramental y Cofradía de Nazarenos de la Santa Cruz, Sagrada Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, Nuestra Señora de la Aurora, María Santísima del Amor, San Juan Bautista de la Salle y Santa Marina y la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla. Como resultado de este acuerdo, nace la Beca «Juan Miguel Rivas de Dios», por la que la Hermandad de la Resurreción, ofrecerá anualmente una ayuda para sufragar los gastos completos de una matrícula en los ciclos oficiales de la Facultad, destinada a estudiantes con necesidades económicas.
Esta beca rinde homenaje a Juan Miguel Rivas de Dios, sacerdote diocesano de la Archidiócesis de Sevilla, nace en Dos Hermanas (Sevilla). Fue nombrado capellán del Colegio de los Hermanos de las Escuelas Cristianas en 1985, comenzando ya entonces a tener relación con la Hermandad. Desde el 12 de febrero de 1986 es nombrado director espiritual de la corporación, cargo que ostentó hasta el año 2007. Beneficiado-salmista de la Catedral de Sevilla por oposición y posteriormente, tras la simplificación del clero catedralicio que realizó el Emmo. y Rvdmo. fray Carlos cardenal Amigo Vallejo, nombrado canónigo de la misma. La vida de don Juan Miguel Rivas de Dios siempre estuvo ligada a la música: autor de numerosas composiciones, sobre todo dedicadas a la Santísima Virgen, compuso para la Hermandad las Coplas a Jesús Resucitado y el ‘Virgen de la Aurora’. Creó un coro formado por hermanas y hermanos que solemnizaron los cultos y realizó recitales de villancicos. Ha sido el director espiritual que más años ha estado en el puesto. Fue nombrado director espiritual de honor.
La Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla expresa su más sincero agradecimiento a la Hermandad de la Sagrada Resurrección por su generosidad y compromiso con la formación teológica. La creación de la Beca «Juan Miguel Rivas de Dios» permitirá que estudiantes con necesidades económicas accedan a los estudios, contribuyendo al crecimiento académico y espiritual de nuestra comunidad. Este noble gesto no solo apoya a quienes más lo necesitan, sino que también perpetúa el legado de una figura como don Juan Miguel Rivas de Dios.





